Interludio

Perro mundo (justicia atroz)

Hoy por la tarde le administrarán una inyección mortífera a Edgar Tamayo Arias en una prisión de Texas. Hace unos 20 años, el hombre salió de copas con un amigo –en Houston, creo— y una tercera persona los acusó de haberla robado. Llegó un policía, los detuvo a ambos y, de camino a la comisaría, se paró para hacer una llamada telefónica. Al volver al coche, alguien le disparó por la espalda y lo mató. Edgar estaba tan borracho que no recuerda nada. La prueba de la parafina resultó negativa y, de cualquier manera, es muy poco probable que un individuo primeramente arrestado –o sea, cacheado para verificar si llevaba armas—, y posteriormente esposado, pudiera descerrajarle un balazo al oficial. Pues, a pesar de la falta de pruebas y a partir de la inculpación de su compañero (que negoció así una reducción de su pena con las autoridades), lleva dos décadas encerrado en la cárcel y hoy lo van a ejecutar. Esperemos, por lo menos, que los anestésicos que se utilizan ahora para narcotizarte (y que no sientas luego los efectos de la sustancia que te paraliza los músculos y hace que te mueras por falta de oxígeno antes de que se te detenga el corazón) sean eficaces porque, hace unos días, otro tipo que ajusticiaron estuvo algo así como 20 minutos convulsionándose mientras se asfixiaba.

Esto, en Estados Unidos (de América). Aquí, en Estados Unidos (Mexicanos), a un señora que pagó algo con un billete falso de 100 pesos la enviaron a las Islas Marías con una condena de cuatro años. Y a un comerciante que soltó uno de 500, le recetaron una pena parecida pero, miren ustedes, en una prisión de alta seguridad. O sea, que si te cae moneda falsificada en la billetera y que no te das cuenta (a mí me ocurrió en una ocasión, luego de un retiro en un distribuidor automático, pero la cajera del Sanborns donde compraba yo una revista no me denunció a la policía), pues entonces la maquinaria de doña Justicia se pone en marcha y te encierra mientras que a los criminales peligrosos los deja libres. Ah…