Sentido común

La desaparición del "gordillismo"

Así como la detención de Elba Esther Gordillo en febrero del año pasado fue un revanchismo político, más que voluntad de las autoridades judiciales para hacer valer la ley, la aprehensión de la ex lideresa hidalguense Mirna García, el pasado martes 12 de agosto, es solamente la continuación de la campaña de desaparición de los resquicios que aún quedan de los líderes gordillistas que se negaron a alinearse con el gobierno de Enrique Peña Nieto y su reforma educativa.

Para nadie fue una noticia extravagante o de mayor impacto la detención de la ex lideresa hidalguense, sino más bien la reacción de la opinión pública fue en torno a: “ya hasta se habían tardado”, pues para nadie eran ajenos los excesos con que se desenvolvía García, ni los millonarios conciertos y viandas a los que tenía acostumbrados a los profesores cuando les festejaba en grande su día. Para nadie eran ajenos tampoco los malos manejos y la corrupción dentro del SNTE, en donde la venta de plazas era al por mayor, así como el nepotismo y los millonarios manejos de la dirigencia mientras cientos de maestros mendigan por su jubilación.

Sin embargo, la otra cara del SNTE es la actual dirigencia, la del entreguismo hacia el gobierno estatal y federal con tal de obtener beneficios a cambio de votos. Nadie da paso sin huarache y menos el Gobierno Federal y el estatal de Hidalgo, el cual siempre se ha caracterizado por tener los votos de los maestros en época electoral, pero a raíz del rompimiento del magisterio con el gobierno esos votos estaban en riesgo y la única manera para recuperarlos fue utilizar las instituciones para literalmente desaparecer el poder que aún conservan los líderes gordillistas, pero que poco a poco van a ir cayendo hasta que el magisterio sea prácticamente una organización más del gobierno estatal.

Ridículamente los pocos maestros afines al grupo de Mirna García y por supuesto su familia que también intentan hacer ruido y defenderla de sus graves delitos de robo y fraude se han mostrado públicamente para decir que “Mirna es inocente”, que es “presa política” y varias sandeces más, a pesar que saben de los millonarios robos y los excesos a los que ya se habían acostumbrado, pero sobre todo a la impunidad, pues pensaban que nadie se daría cuenta o que nadie les diría nada.

Ahora el trabajo de las autoridades judiciales debe recaer en investigar cada una de las fechorías de la ex lideresa magisterial y hacerla pagar por todos sus delitos, a ella y a quien resulte responsable, pues hasta le está saliendo barato, porque lo que hizo, según las incongruentes leyes hidalguenses, es un delito que no es grave y alcanza fianza; aunque si la investigación ronda en que hubo una cadena de delitos en asociación con otras personas, bien podrían acusarla por delincuencia organizada, como a Elba Esther Gordillo, pues las dos hicieron lo mismo, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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