Fosa común

Eso que llamamos alt lit

I

El lenguaje es a la poesía lo mismo que el sexo al erotismo. Bajo esa premisa transcurre el primer capítulo de Lallama doble, libro capital para comprender la visión de Octavio Paz en torno al amor y el erotismo. El lenguaje, suficiente en sí mismo para el acto meramente comunicativo, es muy poco para la poesía (apenas si vehículo; materia prima). El sexo, en su animalidad más sobrecogedora, no alcanza los registros estéticos que el erotismo colma. La metáfora, catalizada por la imaginación, es el eje de ambas evoluciones (sexo transfigurado en erotismo; lenguaje vuelto poesía). Así pues, la poesía es para Paz la celebración del lenguaje-mito. Ceremonia que suspende la linealidad comunicativa del habla cotidiana, pero que sin ella no logra consumar su supervivencia en el mundo de todos los días. Aparece entonces el concepto de alt lit (contracción anglosajona para “alternative literature”) como una alternativa a la literatura. Un punto y aparte a la transfiguración de la lengua que Paz propuso. Ya no erotismo, para recuperar la analogía con que abro el texto, pero tampoco sexo puro: pornografía. En lenguaje de la alt lit es el signo de una visceralidad que no persigue la transfiguración, sino que la niega en virtud de la inmediatez. El shock emocional, el tono confesional de la primera persona, la puntuación omitida en pos de cierta desnudez que favorezca el fluir de la lectura.

Eso que llamamos alt lit es un fenómeno originado en internet durante el umbral de este milenio. Autopublicación en blogs y otras redes, salto al papel no siempre necesario, independencia del régimen editorial de las grandes marcas (sin desdeñar ninguna oferta: pensemos en el caso de la última novela de Tao Lin). Autores, en un principio, de lengua inglesa nacidos entre los ochentas y los noventas del siglo pasado. Pornógrafos de la cotidianidad. Herejes para los más conservadores guardianes de lo literario. Una literatura que se autodefine como no-literatura para, quizás, flotar por encima de un compromiso innecesario con cierta tradición: existir tan solo a partir del lenguaje de la internet.

Lo alternativo, lo otro: la negación del lenguaje figurado o el asesinato de la metáfora mediante su inmediata explicación. Ejemplifico con el fragmento de un poema de Noah Cicero, en traducción de Jesús Carmona-Robles: “Tu vagina es como una hoja cubierta de rocío en una mañana de julio. Eso quiere decir que me gusta cuando tu vagina está húmeda.”. El empleo del lugar común para ridiculizar ciertos vicios de la poesía que parecen obsoletos es también una marca de la casa. Lo alternativo, lo otro: la senda abierta para que transite un lenguaje que sólo va más allá de sí mismo para volver con las manos vacías. Para volver y enseñarnos sus manos vacías.

II

La poesía vive más allá de su muerte. La poesía, o bien la “imaginación poética” de la que habla Paz en El arcoy la lira, cambia según se modifica la imagen del mundo. En un mundo de absolutos, es natural pensar que la poesía persiga la totalidad, la presencia inamovible. En un mundo fragmentado, universo en expansión (tan pequeños somos que no importa si estamos aquí o allá dentro de la migaja que es la Tierra) y con otros universos sucediendo, quizás, de manera simultánea, la poesía ocurre en todas las dimensiones posibles. La no-literatura de la alt lit es la consecuencia de la imagen de un mundo vista a través de una pantalla de computadora. La vida de los escritores de la alt lit es, me aventuro a escribir: en gran parte, vivida a través de una pantalla de computadora. El tono confesional es así la consecuencia de la estructura de diario que tiene un blog, que adquiere twitter. Todo poeta (o no-poeta, siendo este el caso) debe tener una mitología, un mundo aparte del que brote la imaginación de la poesía: internet es la mitología de la literatura alternativa. La escritura alternativa como el rito que nos devuelve a la infancia transcurrida frente los dibujos animados que hicieron de nuestra mente un campo de pruebas y después desaparecieron. La televisión de los noventas es un aspecto notable en la configuración de la mitología de la literatura alternativa. Augusto Sonrics, escritor mexicano de la alt lit en español, dice al final de uno de sus poemas: “aprendí a escribir poesía mirando televisión en una habitación oscura de los noventas”. 

La imagen del mundo para la alt lit es la imagen de un mundo anestesiado por el xanax, acelerado por el aderall, potenciado acaso por el uso de cannabis. La realidad existente a partir de la no-realidad, de la alteración de la conciencia. Acostumbrados a vivir en un plano de lo real distinto al mundo de carne y hueso: la vida online, el estado de excepción que brindan estas sustancias es quizás el propicio para desarrollar su estética. Vuelvo al empleo recreativo del xanax, tan peculiar debido a su efecto de “no sentir” porque me parece que la negación de lo literario sensible (muerte de la metáfora) está muy ligado a ello. La droga de la insensibilidad para una literatura de la insensibilidad. O no-literatura; esto se va volviendo complicado.

La alt lit ha llegado a nuestro idioma: hay escritores mexicanos (los hay de todos lados de habla hispana) desarrollando sus obras consciente o inconscientemente dentro de esta estética. La muestra que ofrece en su blog el colombiano Didier A. Castro es un interesante punto de partida para conocer el trabajo de los escritores alternativos en nuestro continente. Luna Miguel también ha propuesto algunos nombres  que a su parecer configuran una propuesta alternativa en castellano. La revista web NewWaveVomit (uno de los principales escaparates de la alt lit) ha abierto ya una sección que publica en español: Augusto Sonrics la inauguró, y le siguió un nombre que me hubiera gustado añadir a la lista de Didier: el sinaloense Pablo Robles Gastélum, quien abre uno de sus poemas diciendo “no me dejes en visto cuando te hablo en el celular”. En fin, todas las anteriores son pruebas de que nuestra lengua no ha quedado exenta a la expansión alternativa de la literatura en la web, y de que el diálogo con esa estética comienza a ser necesario. Recapitulo: la alt lit en nuestro idioma es una cosa que existe. Mi sugerencia, entonces: leamos antes de que sea muy tarde.

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