Doble Fondo

Las mentiras que salen desde Ayotzinapa…

El lunes pasado un grupo de estudiantes, padres de familia, así como miembros de la Ceteg y del Movimiento Popular de Guerrero, se manifestaron afuera del 27 Batallón de Infantería en Iguala. Luego, un grupo de encapuchados, que surgió entre los manifestantes, usó conos viales, piedras y palos para golpear soldados apostados ahí. Varios videos y fotografías documentan que así ocurrió: los embozados agredieron a los soldados.

La madrugada del martes, a nombre de los estudiantes de Ayotzinapa y de los padres de familia, dos líderes estudiantiles (Dayro Ángel García y Miguel Sánchez) y dos papás (Melitón Ortega y Felipe de la Cruz) firmaron un documento donde mintieron sobre lo acontecido horas antes:

“Tras realizar el mitin y cuando demandamos la apertura del cuartel para buscar a nuestros hijos y compañeros (…) fuimos agredidos por elementos castrenses que con gas lacrimógeno y piedras empezaron a golpearnos. Para evitar ser más agredidos (…) optamos por retirarnos (…)”, se asevera en el texto.

El mismísimo De la Cruz aparece en una foto arremetiendo contra los soldados. Sin pudor, mienten.

Pero no solo es eso: afirman que elementos del 27 Batallón de Infantería participaron en la desaparición de los 43 estudiantes. El único dato comprobado de una acción de militares aquella infausta noche es que un grupo de soldados llegó al Hospital General para verificar quiénes eran los heridos atendidos ahí, constataron que eran normalistas y se fueron del lugar sin haber capturado a alguien.

Por si no bastara, ahora aseguran que los muchachos no fueron calcinados por criminales en un basurero de Cocula, sino… por militares en crematorios del Ejército. ¿De dónde sacan eso? De la hipótesis de un científico, Jorge Antonio Montemayor (Instituto de Física de la UNAM), quien afirma que para incinerar 43 cuerpos se hubiesen necesitado 33 toneladas de leña o 995 neumáticos. ¿Cuántos cuerpos se han visto arder en unos cuantos minutos u horas a lo largo de la historia en incendios, linchamientos e inmolaciones?

Adicionalmente, ahora corre la versión de que el GPS del teléfono móvil de uno de los desaparecidos, Julio César López, demuestra que el último lugar donde estuvo fue… en el cuartel militar de Iguala.

Es triste que, con tantas desgracias y tanto dolor producido por miles de ejecuciones y desapariciones perpetradas en muchos estados de la República (en decenas de los cuales sí han participado fuerzas del Estado), desde las cercanías de los sufrientes familiares de las víctimas se comience a mentir ya, ¿quién sabe por qué intereses?, acerca de tan abominable monstruosidad. ¡Qué pena!...

 

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
twitter.com/@jpbecerraacosta