Doble Fondo

Los RPG-27 y los Barret .50 del "narco" en Jalisco…

Avanzaba la cobertura del conflicto entre autodefensas y el cártel de Los caballeros templarios en la Tierra Caliente de Michoacán. Transcurrían rápidamente los meses de 2013. Al pasar los días, las semanas, un año, algunos reporteros que habíamos sido enviados a la zona (en parte limítrofe con Jalisco) nos íbamos percatando de que no todo era un asunto épico de modestos limoneros y pequeños ganaderos. De pronto no pocos miembros de las autodefensas portaban relucientes fusiles de asalto, tenían suficientes parque para asaltar un cuartel policial y se transportaban en lujosos vehículos.

Los capos del vecino cártel de Jalisco Nueva Generación —enemigo acérrimo de los Templarios— se acercaron a las cabezas visibles y no tan conocidas de las autodefensas. Les ofrecieron todo: dinero, armamento, sofisticados equipos de radiocomunicación, transportación.

Ante las cámaras y fuera de éstas me lo narraron algunos dirigentes de las autodefensas que se oponían a cualquier colaboración con esos criminales. Pero otros, los que tenían antecedentes delictivos Templarios, los llamados arrepentidos, pertenecientes a los tristemente célebres grupos parapoliciales H3, Viagras, G250, esos sí aceptaron. Trataban de no exhibir sus fusiles Barret, pero los tenían. Lo sabíamos nosotros, que lo publicábamos, y lo sabían los cuerpos de seguridad del Estado mexicano, que detenían a algunos. Procedentes de Jalisco, ahí estaban ya en Michoacán esos fusiles gringos para francotiradores M82 que usan el temible calibre .50: perforan carros blindados, tanquetas, camiones y pueden neutralizar aeronaves.

El lanza cohetes antitanque RPG-27, de fabricación rusa, que dispara un solo proyectil y se desecha, también fue ofrecido. Uno de esos fue usado por miembros del cártel de Jalisco Nueva Generación, o por sicarios del cártel de Los Cuinis, que son lo mismo, son socios, para derribar el viernes pasado un helicóptero EC 725 Cougar del Ejército mexicano, con capacidad para transportar hasta 19 efectivos militares: tres muertos, 12 heridos y tres desaparecidos fue el saldo. (Por cierto, las autoridades deben explicar eso de los “desaparecidos”. ¿Una vez derribado el aparato por un impacto en el rotor de cola los delincuentes atacaron a los soldados en tierra y levantaron a tres efectivos?)

Con los RPG-27 y los Barret calibre .50, que desde hace años poseen los despiadados narcos de Jalisco, planean enfrentar violentísimamente al Estado mexicano, como ya quedó claro con el derribo del helicóptero. Y con su capacidad para hacer arder varios puntos simultáneamente, como hicieron el viernes, planean sembrar terror entre civiles. Escalofriante lo que se nos puede venir en esa región, pero no tiene opción el gobierno federal: tiene que someter a estos grupos. El asunto es a qué costo…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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