Opinión

El plagio: una norma literaria

Algunos autores le llaman diálogo al proceso denominado por otros como hipertextualidad. En su Decálogo del perfecto cuentista Horacio Quiroga recomienda imitar hasta el hartazgo al autor idolatrado, lo mismo sucede con Sergio Pitol quien en su texto El mono mimético, nos sugiere la copia fiel como un ejercicio literario. Ilan Stavans en su célebre ensayo El arte de plagiar, nos recuerda que «en la edad de Góngora y Shakespeare «reescribir» era a un tiempo «superar» y «rendir tributo» al precursor y maestro» (STAVANS, 1993:38).

La academia nos permite el reciclaje de ideas, basta con leer los 1001 estudios que existen sobre la obra de algún autor, de tal suerte que reciclar está permitido, el plagio No. Hay que dejar claro que éste es menos pretencioso y se mueve con ciertas rutas de honestidad. El plagio no es únicamente el robo de palabras o ideas, sino el acomodo de éstas en escenas nuevas. Me viene a la mente el texto de Borges Pierre Menard autor del Quijote como máxima expresión de esto. ¿Cómo catalogar a un personaje cuya empresa es la de reescribir la obra de Cervantes con la cualidad de colocarla en otro momento histórico?

Basta con pensar a la literatura como una inmensa red de historias y reescrituras que funcionan para múltiples autores.

Después de esto, la cita se ha convertido en la marca de nuestro tiempo.

Dice Stavans en el ensayo antes mencionado «cada producción es una reproducción, cada rostro una máscara». Lo que me trae a la memoria la obra de Manuel Vicent Son de mar, la cual se lee como una reescritura de la Odisea. El mismo Macedonio Fernández, quien fuera el maestro oral de Borges, creo un imperio en el que su máxima obra Museo de la novela de la eterna, funciona como una obra que debiera seguir su escritura en manos de otro autor.

Existe un académico que ha dedicado mucho de su tiempo a indagar de dónde provienen algunas de las grandes frases o anécdotas escritas en los libros del autor catalán Enrique Vila-Matas, en este caso, el crítico es una especie de detective privado que trabaja con la minucia y la atención de su memoria lectora para poder reconocer cierto fraseo, citas o alusiones en el texto. La empresa de leer apelando a la memoria es la marca que debe de ser borrada por aquel que trabaja desde los bordes del plagio.

juanm.bada@udlap.mx