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Martes , 19.06.2018 / 00:51 Hoy

Literatura como forma de vida

El espejo, retorno de un reflejo

José Luis Prado

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El retorno de Casanova es una novela en la que su autor Arthur Schnitzler apuesta por el eje temático de la “inestabilidad”, partiendo de la idea de que, al parecer, la condición propia de las situaciones extremas se reduce a la desorientación, a la vacilación, donde sólo aquel que llegue al límite, será capaz de captar en plenitud la idea contraria a ésta. Schnitzler muestra el entramado realidad-deseo. “Bien podemos conocer la existencia del aire sopesándolo pero más plenamente lo captamos sin duda, sin por un momento sentimos ahogarnos, inmersos en una cámara de vacío“.

Esto viene a cuenta porque en la trama de la novela El retorno de Casanova lo que busca el hombre de cincuenta y tres años, ya cansado, después del largo exilio de más de diez años, es el regreso a Venecia, que es símbolo de juventud y galantería del alguna vez joven Casanova.

El personaje había decidido jugar la carta del viaje y la aventura, ahora está en plena vejez, ya que decidió ser un solitario y ha empezado a tener la sensación de no estar lleno, de mutilación, entra entonces en la conciencia del vacío. Intenta reafirmarse. El hombre viejo camina y en sus andares busca sin saber lo que es radicalmente distinto a él, lo otro.

Lo que sigue es un delicado juego de espejos que no hace sino mostrar aquello que refiere Freud en su artículo Unheimlich, el factor de repetición de lo semejante, despierta la sensación de lo siniestro.

Schnitzler lo describe de la siguiente manera: (Casanova) “pudo mirarse, por decirlo de algún modo, en el espejo del aire, y volvió a mirarse como un día antes en el espejo colgado en el cuarto de la torre: un rostro amarillento y perverso”.

El retorno de Casanova es una respuesta a la crítica que Freud hizo en su artículo “Unheimlich” a uno de los relatos del autor vienés donde se sintió engañado al no sentir el efecto de lo siniestro. Schnitzler parece tomar en cuenta las lecciones del psicoanalista y se aventura a trabajar el tema del doble. Recordemos que una de las formas del doble es el propio rostro, ya que éste pone en crisis la capacidad de auto-identificación. En efecto, Casanova regresa del exilio, pero en este recorrido sólo encuentra reflejos que le señalan lo brumoso en que se ha convertido su apariencia, las mujeres lo miran ya no con deseo sino con curiosidad y los hombres lo desprecian. La novela parece acertar en el tema de lo siniestro y nos pone frente al abismo del tiempo.

Según Freud lo siniestro (Unheimlich) en las vivencias se da cuando complejos infantiles reprimidos son reanimados por una impresión exterior, o cuando convicciones primitivas superadas parecen hallar una nueva confirmación.

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