En privado

El encuentro Peña Nieto-Trump

En la vida, como en el beisbol, las bolas se cuentan primero.
Florestán

Desde días antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el pasado martes 8, el presidente Enrique Peña Nieto insistía a los suyos en la victoria de Donald Trump, lo que algunos escuchaban escépticos.

Cuando pasada la medianoche se confirmó el triunfo del candidato republicano, dio instrucciones para que lo comunicaran con él a primera hora de la mañana, llamada que se dio antes del mediodía, cuando lo felicitó por su victoria.

La oficina de prensa de Los Pinos calificó la conversación cordial, amable y respetuosa, dijo que acordaron que nuestros equipos entren en contacto para empezar a delinear una nueva agenda que incorpore los temas de interés común, y agregó el comunicado un párrafo que atribuía, sin mencionarlo, al presidente Peña Nieto, que entrecomilló: A partir de esta agenda, acordé con el presidente electo, reunirnos, preferentemente, durante el periodo de transición para definir con toda claridad el rumbo que habrá de tomar la relación entre ambos países.

Y hasta ahí.

A esto siguió una desangelada visita del premier japonés, Shinzo Abe, a Trump en su edificio de la Quinta Avenida, el viernes pasado, que pareció ser el primero y último encuentro con un jefe de gobierno extranjero, por los pobres resultados del oriental y el problema legal de la ausencia de un representante del gobierno saliente en las conversaciones de un presidente electo con un mandatario extranjero.

A esto, al aclarar el miércoles, en Guaymas, el tema de Luis Videgaray como enlace, que negó, será de gobierno a gobierno, dijo, Peña Nieto dejó ver que el encuentro con Trump será ya como presidente de Estados Unidos, a partir del 20 de enero, una vez que el nuevo gobierno asuma su responsabilidad, dijo.

Y ayer una fuente en Los Pinos me lo confirmó, aunque dejó abierta una rendija para que fuera antes.

Pero por ahora, será después.

Retales

1. Golpazo. El golpe que se dio ayer Ricardo Anaya no vino de Margarita Zavala ni de su marido ni de los 18 ni de Gustavo Madero ni de gobernador panista alguno. Se lo dio solo a la entrada de la llamada Torre Azul, frente a la sede del Senado en Reforma. Desde el Hospital ABC envió selfie calificando la lesión de leve, y ya suturado, de este golpe, claro, le falta suturar los otros, los graves;

2. Uno. Hay un movimiento para impedir, o complicar, que Raúl Cervantes sea el próximo fiscal general de la Federación. Y para eso buscan modificar el artículo decimosexto trasitorio que dice que quien esté a cargo de la PGR al aprobar la ley será el fiscal, y los hay que no quieren a Cervantes en esa posición. Y por eso; y

3. Otro. Quizá por eso se dieron tiempo y ayer trasladaron hasta febrero del año que viene, en el próximo periodo legislativo, la designación del fiscal anticorrupción que, hasta donde sé, iría en el paquete: uno y uno, dando y dando. 

Nos vemos el martes, pero en privado

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