En privado

Los desaparecidos, un caso nacional

No te preguntes a dónde van los muertos, pregúntate dónde están los asesinos.Florestán

 

El caso Iguala es un asunto que ha estremecido al país y a todos los mexicanos. La barbarie sin piedad que ha llevado a la desaparición de 43 jóvenes normalistas, el asesinato de otros tres, es la expresión del nivel al que ha llegado la descomposición cuando se suma el crimen organizado con el ejercicio de gobierno, la política y la policía. La suma de estos elementos arroja el resultado terrible que conocemos.

El tema va mucho más allá de Iguala y ahora va más allá de Guerrero y los tiempos recientes, llega a lo que se ha tolerado, y por tanto fomentado en el correr de los años, y al interés nacional.

Nadie puede decirse o sentirse ajeno a esta masacre que nos lleva a las noches más oscuras de los 70 o a las regiones más salvajes del mundo.

Les contaba en este espacio que no he podido digerir las dimensiones de un crimen de lesa humanidad como éste, que a todos nos mata un poco; no puedo dejar pasar el dolor de los padres, entre el luto y la incertidumbre, entre el asesinato y la desaparición de sus hijos; no puedo entender, tampoco, muchas de las explicaciones que a nivel de justificaciones, he escuchado en estos días.

El punto central es que en una noche de sangre, policías de Iguala, en complicidad y al servicio de una banda del crimen organizado llamada Guerreros Unidos, secuestraron y desaparecieron a 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, mataron a seis personas, entre ellos a tres normalistas, mataron a 28 personas, se supone que de los jóvenes levantados, quemaron sus restos y los echaron a seis fosas clandestinas.

Mientras tanto, escuchamos cálculos políticos y revelaciones que dicen que de todos era conocido lo que no todos conocíamos, como si eso fuera un atenuante, como si en un caso de estas dimensiones pudiera existir alguno.

El gobierno federal ha hecho suya la investigación por la gravedad del caso, ya conocido en el mundo, y no tiene otra más que aclararlo a fondo, ir contra quien tenga que ir, el que sea, donde esté, y crear las condiciones para que un caso así no vuelva a repetirse.

Así le tocó.

RETALES

1. VISITA. Será un éxito de Manlio Fabio Beltrones si logra que el presidente Peña Nieto acuda a la sesión solemne por el bicentenario de la Constitución de Apatzingán, el día 22 en San Lázaro. En los últimos nueve años, solo han sido tres visitas: dos de Felipe Calderón, una protestando el cargo, como lo protestó, y otra entregando su primer informe, y la de Enrique Peña Nieto en su toma de posesión;

2. PERMISITO. Ya con Ricardo Anaya en la presidencia del PAN, deja libre la candidatura al gobierno de Querétaro al senador Francisco Domínguez; y

3. ROJAS. Son las luces para las campañas y procesos electorales en Michoacán y en Guerrero, donde el 7 de junio elegirán gobernador, alcaldes y municipios.

Nos vemos mañana, pero en privado

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