Los Sonámbulos

Fugas precipitosas

Desde que hizo "crac" en el 2008 con las fraudulentas hipotecas Subprime, los pontificadores de los "fundamentos" del Ogro Salvaje han pretendido ignorar los resultados de su "teología" neoliberal, que son los que finalmente importan.

Son estos los que en forma abrumadora difieren notablemente de la ficción discursiva diaria. Rezos y ruegos se funden con programas de gobierno y buenas intenciones para ver si así se genera el "milagro", pero éste obra a la inversa:

"¿Por qué los "especuladores" domésticos (y también los foráneos) sacan sus dólares si el Banco de México ha arrojado reservas internacionales a lo bestia para contenerlos y frenar la caída del peso frente al billete verde, elevando además la tasa de interés"?

¿Por qué el autor de esa dilapidación y arremetida contra deudores y tarjeta-habientes deja el cargo en medio del vendaval? ¿Es sólo un mejor empleo? No. Todo ha sido y será inútil.

Suponiendo que existe "la mala suerte" y que hasta "dios ha huido de nuestro alrededor", según la angustia del bardo Friedrich Hölderlin, es claro que no siempre se registra la salida de 100 millones de dólares diarios, como sucedió de enero a septiembre de este año (en total 26 mil 999 millones de dólares, y casi la mitad en el tercer trimestre del año, esto es, antes del efecto del "Malvado Dr. Trump", de invención neoliberal).

Tampoco, no es "normal" que la tasa bancaria de referencia esté por encima del 5 por ciento, salvo en períodos recesivos como en el año 2009, cuando el "espíritu animal" depredó lo que pudo, ni que la deuda pública se dispare galácticamente, a pesar de la "responsabilidad", "disciplina" y toda esa chorcha fondomonetarista que condena a la sociedad a crueles e interminables lapsos de "austeridad".

Cúlpese a la mala suerte, pero como reza la amonestación popular con su tono cantinflesco, esto sólo pasa por "precipitosos"; es producto de la irracionalidad característica de los "fundamentos" de la economía de libre mercado, para la cual no se necesitan los siquiatras de prestanombres metidos a "cruzados" institucionales de menesterosos, sino camisas de fuerza por parte de algo que debería llamarse y asumirse como gobierno.

Es en el capitalismo salvaje donde esa "irreflexión" se observa con todas sus demoledoras consecuencias, mientras el discurso oficial no tiene más asidero que su liturgia, y el andar del fracaso por el "nuevo camino de servidumbre" (a la Hayek, profeta de los aspirantes a (falsos) redentores del capitalismo, verdugos de la especie).

Fugas precipitosas continuarán mientras las instituciones permanezcan sometidas a doctrinas fantasiosas. Como aseguran que dijo el diablo sobre los militantes de cierta orden religiosa, dios pensó el mundo con hombres y mujeres y toda suerte de animales y bestias, pero es obvio que no pensó en los sacerdotes neoliberales.