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No pudieron con el polígono de la impunidad

A mis compañeros Juan, Carlos, Henry y Nelson  que aún sin garantías de la autoridad cumplieron a cabalidad su misión periodística

 

Más allá de la exhibida que se llevaron las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno en los disturbios en las inmediaciones del mercado San Juan de Dios y de los destrozos causados por los vándalos (incluidos un auto y equipo de MILENIO JALISCO), lo más preocupante es que un operativo que se proponía combatir la ilegalidad, fue no sólo burlado sino doblegado por las mafias que dominan el polígono de la impunidad en pleno centro tapatío.

¿Cómo le harán las autoridades para que los ciudadanos confíen nuevamente en que las policías y los funcionarios que participan en esas operaciones podrán enfrentar con éxito al mayor paraíso de la venta de piratería en el que está convertido el mercado que también es ícono de la ciudad, y donde se da también la venta de droga, armas y la trata de blancas, si horas después los vendedores ambulantes estaban apoderados otra vez de las banquetas de la Calzada Independencia?

¿Qué harán para terminar con la venta de medicina ilegal y que no cura los males de quienes la consumen que se da todos los días en el barrio del Santuario, donde después de cientos de operativos esos negocios ilícitos siguen operando a la vista de todos?

¿O en la zona de la 5 de Febrero donde también se han hecho múltiples recorridos policiales y de autoridades para tratar de abatir el comercio de las autopartes robadas sin lograrlo?

Estos tres principales centros de comercio ilegal se dan a unos cuantos metros de las sedes de los tres poderes del estado de Jalisco, del Palacio Municipal y del Palacio Federal. Y para acabar el cuadro: también de instalaciones de la Fiscalía estatal y de la delegación de la Procuraduría General de la República.

Por eso reitero, lo más desconcertante es que el viernes todas estas autoridades diseñaron un nuevo operativo, en uno de estos puntos donde Ley y delito conviven cotidianamente, lejos de avanzar, perdieron terreno.

Esta vez, ni siquiera concluyó la acción policial con un mediano decomiso, sino que los representantes de la Ley debieron salir por piernas del polígono de la impunidad, dejando a los ciudadanos que por ahí transitaban a merced de vándalos que quemaron vehículos, destruyeron tiendas de conveniencia y obligaron a comerciantes a cerrar su negocios y huir de la zona.

Corregir la muy desafortunada actuación del viernes, obliga a autoridades y policías, además de detener a los causantes de tantos destrozos y deslindar las responsabilidades de los mandos policiales que no actuaron debidamente para contener la violencia, a sentarse y ponerse de acuerdo para tener una verdadera coordinación. No se puede entrar a combatir en el polígono de la impunidad cuando las animadversiones policiales fortalecen a las mafias que gozan también de complicidades en los escritorios del poder.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com