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La apuesta por "El Chino": significados y retos

Si la llegada de Arturo Zamora Jiménez a la secretaría general de Gobierno como refuerzo de último momento, fue interpretada como una sugerencia del gobierno federal que no podía rechazar en su naciente Administración el entonces gobernador electo, Jorge Aristóteles Sandoval, el perfil que eligió para su relevo, en la persona de Roberto El Chino López Lara, le significa ahora un bono de confianza de la Administración peñista.

En ese sentido, se agota la lectura de que la incorporación del senador jalisciense fue para acotar y aportar una mayor cuota de experiencia al gobierno que arrancó el joven ex alcalde tapatío en marzo del año pasado, y se abre un voto de independencia, no muy acostumbrado en el muy monolítico esquema político priista cuando existe su número uno en la figura presidencial. 

 ¿Será que en 15 meses Aristóteles consolidó la confianza y la cercanía con el gobierno federal para que le dejaran decidir en total libertad y optar por alguien de su equipo compacto y de sus enteras confianzas, pese a no contar con la experiencia y el fogueo nacional de su antecesor?

Sea así o no, lo cierto es que el nombramiento que tardó en llegar 15 días, junto con la buena relación que mostraron en público el gobernador y el presidente Enrique Peña Nieto, en la gira que tuvo antier por Jalisco, lo que sí echa por tierra son las versiones del supuesto enfriamiento entre el Ejecutivo estatal y federal, y que veían en el cambio del número dos del gobierno local, un síntoma. El gobierno federal, pues, ratifica así el respaldo inicial que ya había dado al gobierno de Aristóteles al dejar prácticamente en sus manos el reparto de sus más de 60 delegaciones en Jalisco. 

Por lo que toca al Chino López, tendrá que parar la polémica de su nombramiento y demostrar que la experiencia obtenida en sus inicios como colaborador del alcalde y gobernador interino de Jalisco, Carlos Rivera Aceves,  como secretario del ayuntamiento tapatío y como subsecretario de gobierno, le otorga las tablas necesarias para que no se extrañe a su antecesor en el puesto, cuyo desempeño fue evaluado positivamente por la oposición y los distintos sectores de la comunidad jalisciense. 

El nuevo secretario de gobierno deberá también trabajar para ganar la confianza de sus interlocutores de la oposición que lo catalogan como un político duro, e incluso uno de ellos como el PMC, lo involucran en temas irregulares de sus cargos públicos anteriores, como en el caso del comercio ambulante en Guadalajara.

Será pues el tiempo el que nos diga si la mancuerna Aristóteles-Chino López funciona, y si la decisión fue la correcta. Por el futuro de Jalisco ojalá que así sea.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com