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La apuesta por Alfaro

No se trata de la decisión que están tomando algunos panistas, entre ellos muchos de los que fueron sus principales cuadros en los 18 años que fueron gobierno y donde destaca el mismísimo ex mandatario estatal Emilio González Márquez y el ex dirigente estatal, Eduardo Rosales, que aunque distanciados, simpatizan por la causa alfarista y empujan con todo la alianza del Partido Acción Nacional con el Partido Movimiento Ciudadano, para las elecciones intermedias del 2015 y las estatales del 2018, con Enrique Alfaro al frente.

Me refiero a una simple, llana pero costosa apuesta de 10 mil dólares que cruzaron esta semana dos destacados personajes de la comunidad jalisciense y que ganará el que pronostique correctamente el triunfo o la derrota de Alfaro en su muy probable participación en la contienda por la alcaldía de Guadalajara, que se realizará justo en un año con cuatro días. Si el ex alcalde de Tlajomulco decide registrarse en Zapopan o volver a competir por la alcaldía que ya gobernó o por cualquier otro municipio, el acuerdo fue abortar el concurso.

De la apuesta fue testigo un grupo amplio y plural de personalidades involucradas desde distintas trincheras en los asuntos públicos del estado, que arrancó una serie de reuniones mensuales para departir y discutir temas de interés general.

Por un lado, Pablo Lemus, ex dirigente del Centro Empresarial de Jalisco y hoy colega conductor de un programa de periodismo radiofónico, aceptó el reto de jugar por el eventual triunfo de Alfaro en la capital jalisciense, sin duda el fenómeno electoral en la elección estatal del 2012, que estuvo cerca de ganar al priista Jorge Aristóteles Sandoval, abanderado por el modesto Partido Movimiento Ciudadano, tras su militancia priista y perredista.

Desde la elección pasada, el nombre de Lemus sonó para aceptar alguna de las candidaturas de la zona metropolitana con el uniforme naranja, y muchos lo colocan ya como aspirante a Zapopan por el PMC en el proceso electoral del 2015, por lo que a nadie sorprendió en dónde andan sus preferencias.

El que le propuso la apuesta, que de mantenerse, seguro será de las más comentadas, fue Miguel Castro, priista, dos veces alcalde de Tlaquepaque y ex coordinador de la fracción priista en el Congreso del Estado, cargo que tuvo que dejar por las presiones de sus disputados que no le perdonaron el haber sido el promotor de poner fin a  la entrega de más de 90 mil pesos mensuales a cada diputado para la supuesta operación de sus casas de enlace, pero que en realidad era un sobresueldo y toda una canonjía.

Castro es el actual dirigente del PRI en Guadalajara y aunque él últimamente se viene descartando, fue uno de los primeros en sonar como el abanderado del tricolor para competir por la presidencia municipal tapatía, por ser una de las cartas más presentables y limpias del priismo.

De ser así, su apuesta terminaría siendo una autoapuesta a su triunfo electoral.

Por lo pronto Castro y Lemus abrieron la temporada del casino electoral, que pinta de pronóstico reservado.

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