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Las advertencias del sabio Molina

Si alguien no sólo en México sino en el mundo tiene credenciales para hablar de los perjuicios que ya está ocasionando el calentamiento global, y de la importancia de invertir en la investigación científica, ese es Mario Molina, el primer y único mexicano que hasta ahora ha ganado el premio Nobel de Química.

Lo logró hace ya casi 20 años, en 1995, por ser junto con los científicos Paul J. Crutzen y F. Sherwood Rowland, los que identificaron los gases cloroflourocarbonos, conocidos por sus siglas CFC, y explicaron luego cómo estas emisiones constituyen una amenaza para la capa de ozono de la Tierra.

Este mexicano universal, estuvo ayer nuevamente en Guadalajara, ahora como invitado de honor de la Universidad Panamericana para inaugurar su nuevo poliforum, que utilizarán para fomentar el deporte, la cultura y las artes entre su comunidad universitaria. Antes fue recibido por el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, quien tuvo el acierto de acudir a escuchar íntegra la conferencia que dio en la UP, sobre el calentamiento global y la importancia de la investigación científica en las universidades.

De la ponencia que presentó la mañana de ayer en este nuevo, funcional y bien diseñado espacio en la UP el también miembro del consejo de asesores de ciencia y tecnología del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, así como de El Vaticano, como miembro de la academia pontificia de las ciencias, destacó cinco advertencias:

1.- Que México debe invertir más en investigación científica, en la que hasta hoy destina menos del 1 por ciento del Producto Interno Bruto y que nos deja muy atrás de países que destinan hasta el 3 o 4 por ciento, para impulsar la innovación y una mayor competitividad.

2.- Que se debe impulsar y promover la formación de un mayor número de científicos e ingenieros en nuestro país, donde tenemos menos del 0.5 por ciento por cada millón de habitantes.

3.- Que los humanos estamos acabando con la capacidad de absorción de la atmósfera de los gases que emitimos por el exceso de contaminantes.

4.- Que ahora que se ha convertido prácticamente en una misión imposible lograr reducir la emisión de gases de efecto invernadero para mantener el aumento de la temperatura de la tierra por debajo de los 2 grados, se trabaje en la cooperación internacional para alcanzar al menos que no se superen los 4 grados, para evitar más catástrofes como las inundaciones y las sequías que ya padecemos. Para ello se debe buscar mejorar el transporte, edificaciones más eficientes, la utilización de energía eólica, solar y nuclear, capturar el bióxido de carbono, cobrar emisiones e incrementar la investigación en este tema.

5.- Que México asuma un papel más protagónico en la lucha contra el calentamiento global asumiendo posturas más críticas y contundentes ante los intereses internacionales que minimizan sus efectos y descalifican el amplio consenso científico que hay sobre sus nocivos efectos.  

Más nos vale a todos atenderlas y hacer ya algo al respecto.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com