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De los Villatours al pleito legal

La salida el miércoles de sus abogados y hoy de Francisco Cornejo, dueño de Grupo Corey, empresa constructora de las Villas Panamericanas, para quejarse de la cancelación del fideicomiso del que salían los 800 mil pesos mensuales para el mantenimiento de este edificio en litigio desde el 2011, es la más clara señal del fracaso de las negociaciones y que esta firma se irá a los tribunales para exigir al gobierno estatal el pago de alrededor de 400 millones de pesos que consideran les corresponde por el terreno y la construcción de este complejo.

En diciembre de 2009, Cornejo consideró un excelente negocio construir a marchas forzadas, en apenas 22 meses, los dormitorios para los atletas, en terrenos de propiedad familiar y con amplios financiamientos públicos y privados, por los apuros que atravesaba el gobierno de Emilio González Márquez para tener a tiempo este edificio luego del fracaso del proyecto en el Parque Morelos, y las presiones de Mario Vázquez Raña de llevarse los Juegos Panamericanos de Guadalajara, si no se definía rápido el nuevo lugar para la Villa.

En esas prisas, el proyecto no cuidó las densidades de población permitidas en el Plan Parcial ZPN-9/15 El Bajío Norte, que fue un factor clave para que el Tribunal Administrativo del Estado parara la obra a semanas de iniciada. Este litigio, que sigue a la fecha, provocó además que los bancos retiraran los créditos al constructor y que el gobierno estatal terminara financiando en su totalidad la obra con al menos 340 millones del Instituto de Pensiones del Estado y 690 millones del IPROVIPE.

En esas urgencias, tampoco se cuidó el esquema legal de la transferencia de recursos públicos a un particular y prueba de ello fue que el fideicomiso que soportó esas operaciones, y que acaba de disolverse, se constituyó casi 14 meses después de finalizada la justa deportiva continental, es decir, se integró en abril de 2012 pero se formalizó hasta diciembre, a sólo dos meses antes de que terminara el sexenio.

Los detractores de las Villas Panamericanas, entre los que figuró hasta el último día de su gestión en septiembre de 2012, el entonces alcalde de Zapopan, Héctor Vielma, sostienen que sólo derribándolas se puede terminar con la amenaza de que la zona se urbanice y presione al Bosque de la Primavera y se pierda una zona clave para la recarga de acuíferos, situación que rechazan los desarrolladores, y que trataron de demostrar sin mucho éxito en marzo de este año que organizaron los Villatours con los que pretendían defender la edificación que consta de 4 edificios con 950 departamentos de dos y tres recámaras.

Ante la incertidumbre del futuro de las Villas, lo único cierto es que la lucha en tribunales que iniciará Cornejo presionará al gobierno estatal para definir qué pasará con esta construcción en la que se comprometieron recursos públicos. 

 

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