Radar

Observatorio que abrirá el debate por el agua

Bienvenida la noticia de la próxima creación de un observatorio ciudadano que vigile (una vez terminados los litigios y si estos así lo establecen), los procesos de indemnización a los que aún habitan Temacapulín, Acasico y Palmarejo, comunidades que serán inundadas por la construcción de la presa El Zapotillo.

Positivo también que en ese observatorio, cuyas características le adelanta hoy la reportera de MILENIO JALISCO, Sonia Serrano,  se abra el espacio para discutir la ejecución de la parte final de la megapresa y la relación que tendrá con su entorno físico y social, así como los retos y los riesgos que esta opción implica.

Concluí en el Radar de ayer que lo que más nos convenía a todos era que  junto  con la decisión de elevar a 105 metros la presa El Zapotillo, viniera  un verdadero debate por el agua, y sin duda la instalación de este observatorio por parte del gobierno del estado ayuda a ello.

Como también ayuda la invitación que lanzó en MILENIO RADIO, el diputado presidente de la comisión de asuntos hidráulicos del Congreso local, Roberto Mendoza Cárdenas, para  abrir también el recinto legislativo a la discusión entre los técnicos del gobierno, que no ven otra opción para romper más de 20 años de no traer agua a Guadalajara, y los académicos que ven incluso una crisis inducida en el Lago de Chapala, para justificar la construcción de grandes presas, más por negocio, que por un auténtico propósito de lograr un desarrollo sustentable.

En ambos espacios se pueden revisar las alternativas que se ofrecen a los productores alteños preocupados por la decisión de Conagua y ver si alguno de los 18 sitios alternativos de captación en el Río Verde, que propuso el gobierno estatal en su intento para que la cortina quedara a 80 metros, sirven para no poner en riesgo la importantísima actividad agropecuaria en esa zona, clave para la economía jalisciense.

Deben ser foro también para escuchar, insisto, a las voces que parten de otras concepciones de desarrollo y que cuestionan la sustentabilidad de las presas, y que mucho nos pudieran ayudar a administrar de mejor forma el agua que nos costará millones traer de lejos a Guadalajara.

El reto es honrar y legitimar con resultados, el trabajo de este y otros observatorios, como el ya creado para dar seguimiento social a la modernización del transporte.

Buscarlo sólo como una salida política sería caer en aquella simulación bien situada en el anecdotario político mexicano, que dictaba que cuando algo no se quería resolver y simplemente se buscaba salir del problema, se formaba una comisión. Esperemos que no sea el caso del observatorio del transporte, ni del que se creará para el caso de los habitantes de Temacapulín y la presa El Zapotillo.

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