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Falta sociedad en el plan de blindaje

El lunes pasado en la emisión semanal del programa de TV Periodismo En Plural en el Canal 4 de Televisa GDL, planteé que blindar el proceso electoral que ya transcurre, para evitar infiernos como el ocurrido en Iguala y que ha degenerado en la peor crisis de seguridad en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, no puede quedar sólo en manos de la clase gubernamental y política.

Retomo el tema por la reunión a la que convocó ayer el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval a los dirigentes de los 10 partidos políticos (PRI, PMC, PAN, PRD, Verde, PT, Nueva Alianza, y los debutantes MORENA, Partido Humanista y Partido Encuentro Social) que contenderán el 7 de junio próximo en Jalisco por 125 alcaldías, diputaciones locales y federales, espacios todos que estrenarán la figura de la reelección. Condición que nos obliga aún más a hacer un esfuerzo para vigilar el pasado, las competencias y las relaciones de los que aspiran a llegar a alguno de estos puestos de elección popular. Otro fuerte incentivo para hacerlo es que se inaugura la vía de las candidaturas independientes, que si bien rompen el monopolio de los partidos políticos como vehículos para acceder al poder, representan también un amplio riesgo de abrir otra puerta al poder corruptor de la delincuencia organizada.

No obstante, por donde se le vea, es bienvenida la iniciativa del mandatario estatal de convocar a los jefes de los partidos de donde saltarán los jugadores en las elecciones del 2015 para tocar el complejo tema del financiamiento y la intimidación del narco para comprometer a candidatos o someter posteriormente a gobernantes, pero insisto, faltan en esa mesa otros actores y sobre todo representantes de la sociedad civil.

Está comprobado (y si no que le pregunten al defenestrado Ángel Aguirre, gobernador guerrerense que como lo anotamos ayer tenía las horas contadas), que gobiernos y partidos no han podido evitar la infiltración. Es indispensable, pues, construir un gran acuerdo entre autoridades, árbitros, tribunales electorales y partidos, corporaciones policiales y organizaciones ciudadanas para entre todos exigir que cada quien cumpla su parte para lograrlo.

Ante el arraigo que por años ha logrado la delincuencia organizada en las comunidades por los vacíos de gobiernos corruptos y negligentes, se torna sumamente difícil identificar a los que ya están dentro de la política respondiendo a los intereses de las mafias.

Por eso, por el bien de todos y para evitar llegar en Jalisco a los niveles de descomposición del Estado de Derecho y de la seguridad que ya sufren otros estados de la República, el gobierno local debe sumar a la ciudadanía en el plan de blindaje y las organizaciones sociales seguir luchando por conquistar esos espacios y lograr una sociedad civil más activa que exija resultados a sus gobiernos.

Ojalá, pues, que en la próxima reunión para seguir construyendo el plan de blindaje electoral contra el crimen organizado la mesa sea mucho más amplia y no solo estén partidos y gobierno. Déjense ayudar.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com