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Aristóteles frente a su año más difícil

Con la entrega el sábado de su primer informe de gobierno al Congreso, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, inicia prácticamente su segundo año de gobierno, pese a que en realidad rendirá cuentas de sólo once meses que cumple la Administración que regresó al PRI al poder en Jalisco, tras tres sexenios de gobiernos panistas.

Cuentan ex gobernadores que el segundo año de un sexenio es siempre el más difícil porque por lo regular es cuando se acaba la luna de miel de los ciudadanos con el nuevo gobierno y se empieza a exigir el cumplimiento de las expectativas creadas durante la campaña.

El caso de la actual Administración no es la excepción. En el gobernador y su equipo hay conciencia del reto que tienen en el 2014, que inician pagando con un alto costo por el aumento a la tarifa del transporte público, que además de la irritación social que causó, está siendo capitalizada por la oposición para denostar al gobierno priista.

El golpe a la popularidad del gobernador por descongelar el aumento de un peso al boleto del camión, que había detenido al principio de su Administración, lo tenían previsto aún antes de que lo autorizara la nueva Comisión de Tarifas, pero prefirieron pagar la factura lo más lejos posible del 2015 que habrá elecciones.

Pese a este inicio cuesta arriba, el gobierno de Aristóteles Sandoval llega a sus primeros once meses con un balance positivo y mejor de lo que se podía esperar tras el accidentado inicio de su Administración por el difícil parto del gabinete y del asesinato de su primer secretario de Turismo.

El haber logrado avances en temas estancados por décadas como el de la movilidad, la infraestructura para traer más agua a la ciudad y para detonar proyectos en la Costalegre, son temas que salvan el arranque del gobierno de Aristóteles, pero que a la vez lo comprometen y le ponen altos retos para el segundo año de su sexenio.

Paradójicamente el tema del transporte que le provocó el mayor desgaste a su gobierno, es el que le puede ayudar a recuperar terreno en el 2014.

Es en este servicio al que más presupuesto le destinó en el primer plan de gasto que le tocó diseñar, pero para capitalizarlo se deberá hacer mucho más de lo logrado en 2013. El descontento social por el alza a la tarifa camionera no desaparecerá hasta no ver una mejora en el transporte público, y ello no se logrará con camiones nuevos ni con pantallas para ver dónde viene la unidad en los parabuses, sino entrándole al reordenamiento de las rutas para lograr el anhelado cambio del modelo “hombre-camión”, al de “ruta-empresa”. Eso afecta a los intereses de los grandes transportistas, pero no enfrentarlos imposibilitaría de la modernización prometida. Llegar al segundo informe sin mejoras tangibles podría salir muchos más caro que el aumento a la tarifa.

De lo ocurrido en estos primeros once meses de su gobierno platiqué ayer más de una hora en MILENIO RADIO con el Gobernador, en esta edición y en todas nuestras plataformas usted encontrará la primera de tres entregas de esta conversación.

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