Daños colaterales

Cuatro escenarios para la nueva Grecia

La victoria de Alexis Tsipras, ingeniero ateniense de 40 años, como nuevo primer ministro de Grecia, representa un parteaguas en la historia de la cuna de la democracia; un país con 11 millones de habitantes, en su mayoría cristianos ortodoxos, aunque como ateo Tsipras fue el primer gobernante que no prestó ayer juramento religioso en su toma de posesión; siendo, a la vez, el líder griego más joven en asumir el poder en el último siglo. Un espejo, por cierto, en el que sueña verse reflejado en España el nuevo partido Podemos, del profesor universitario Pablo Iglesias (38), confiado él también en poder desbancar al anquilosado bipartidismo conservador-socialista, en un convulso año electoral en la península, con comicios municipales y autonómicos desde mayo y generales en noviembre.

Según el experto alemán Thomas Kaufner, editor de negocios de la agencia DPA (“¿Qué pasará con la economía de Grecia con Tsipras en el poder”, 26-01), Grecia tiene hoy la promesa del Banco Central Europeo (BCE) –uno de los miembros de la trokia, junto a la Comisión Europea y el FMI– de defender la Eurozona a cualquier precio, por lo que una nueva escalada del problema griego “sería esta vez sobre todo un problema de Grecia”.

Desde Berlín, Kaufner delinea cuatro escenarios posibles: 1) Todo sigue igual. Tsipras pacta para mantener la ayuda, pero con condiciones. 2) Concesiones. Se mantienen los ajustes a cambio de más facilidades para pagar los intereses y una flexibilización de los plazos para devolver las “ayudas” crediticias. 3) Amenaza de caos. La troika no lograr cerrar a tiempo la revisión de las reformas y, sin financiamiento adicional, Grecia enfrenta un “problema masivo”. 4) Salida del euro o "Grexit". Grecia opta por una moneda (dracma) “blanda” en vez de un euro “duro” para hacer más competitiva su economía. Pero los tratados de la Unión Europea no contemplan la salida o expulsión de la Eurozona, por lo que Grecia debería renunciar a todas las ayudas previstas para sus miembros. Las importaciones en dólares y euros, y la gran cantidad de deuda que hay que pagar en euros se volverían mucho más caros, por lo que la carga sería aún mayor.