Daños colaterales

Ninguna encuestadora le atinó en Colombia

Aunque con cifras divergentes, ninguna de las encuestadoras de Bogotá, incluida Gallup-Colombia, le atinó a los resultados electorales del balotaje,  cuando el presidente y candidato de centro-derecha, Juan Manuel Santos, se impuso ayer por 50.94% de votos ante el ultraderechista Óscar Zuluaga (45.01%).

La última encuesta Gallup-Colombia, del 6 de junio, predijo un “empate técnico” de 48.5% a Zuluaga y 47.7% a Santos. La firma Ipsos adelantó una cómoda ventaja para Zuluaga, del uribista Centro Democrático, opuesto a la paz negociada con las guerrillas, con 49% y solo 41% para Santos. A su vez, Cifras y Conceptos pronosticó el triunfo de Zuluaga con 43.4% y solo 38.5% a Santos. Solamente Datexco dio el triunfo al presidente, pero con apenas 41.9% de votos frente a 37.7% para su rival.

No obstante, era posible pronosticar el triunfo de Santos si se sumaban los votos obtenidos por éste en la primera ronda (25.69%) con los que adelantó a su favor el izquierdista Polo Democrático (15.52%), más los sufragios que se podía esperar iban a migrar a favor del presidente Santos desde el Partido Conservador (al menos 10%).

Así lo hicimos en este espacio el 11 de junio (“Fut y elecciones: Colombia tiene la pelota”) y de hecho nos equivocamos, pero por solo 1.6 puntos porcentuales, ya que ese día anticipamos la victoria de Santos por 52%, pese a la pasmosa abstención de 60% del electorado en la primera vuelta el 25 de mayo —cuando  aún no había comenzado el Mundial.

Ese día también confiamos en que en Colombia primaría finalmente “la cordura”, ya que un triunfo de Zuluaga iba a suponer el retorno a lo peor del uribismo y el cierre  de la única opción real de paz que el país ha conocido hasta ahora, gracias a las negociaciones entre el gobierno de Santos y las FARC que desde hace 19 meses se realizan en La Habana. La segunda guerrilla, el guevarista ELN, pactó el jueves comenzar también un diálogo, con la mediación del presidente de Ecuador, Rafael Correa; quien, con su par venezolano, Nicolás Maduro, fue de los primeros en felicitar a Santos, habida cuenta de lo que hubiera significado para sus fronteras y el resto de Sudamérica el regreso de la guerra.