Daños colaterales

Protocolo para montar un complot en Cuba

La agencia de noticias Associated Press (AP) continuó ayer con sus revelaciones desde Washington, compartidas con MILENIO Diario (www.milenio.com/internacional/cuba_rebelion), sobre otro plan secreto del Departamento de Estado de EU vía su Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid) para alentar la rebelión interna, enviando a la isla “jóvenes viajeros” de América Latina, camuflados de “turistas”.

En el link http://apne.ws/UxJ05x la AP reproduce el programa íntegro de la empresa contratista de la Usaid, la Creative Associates International de Costa Rica (CREA-CR), que en “10 etapas” expone el plan ilegal para fortalecer en Cuba “a la sociedad civil desde el sector juventud, a fin de que ésta asuma el proceso de transformación de su propia sociedad”. La experiencia piloto sería en la provincia de Villa Clara (Santa Clara, centro), “a ser reproducida posteriormente en otras provincias de Cuba”.

El protocolo concibió tres fases: “Capacitación e instrumentalización”, “Posicionamiento del modelo” y “Gestión de un efecto reproductor”, incluyendo cada una de estas etapas diversas actividades que “de manera secuencial involucrará a diferentes sectores de población, tales como jóvenes, tanto hombres como mujeres, estudiantes, desempleados, cuentapropistas, así como el grupo Revolution, que conforma una iniciativa de música de contracultura en la ciudad de Santa Clara y se identificó en ellos la capacidad ya instalada, así como la legitimidad en su comunidad”.

En diciembre de 2010, un año después de iniciado el programa, un informe de Usaid describe “dificultades”, cuando la Policía sospechó de los “viajeros”.

La aplicación del plan siguió durante un año pese a la captura en diciembre de 2009 en el aeropuerto de La Habana de Alan Gross (Maryland, 1950), de origen judío y contratista de la Usaid, enviado a una delicada misión: ingresar, también ilegalmente, tecnologías de telecomunicaciones. En marzo de 2011, Gross fue hallado culpable de “actos contra la independencia o la integridad territorial” de Cuba y condenado a  15 años de cárcel. Ayer, su abogado hizo saber que Gross “no desea seguir con vida y “se despidió de su familia”.