Daños colaterales

Obama, más "colombiano" que Álvaro Uribe

En vísperas  de las presidenciales del 25 de mayo en Colombia, la campaña electoral se ha vuelto en efecto “delincuencial”, como acusó ayer el presidente y candidato Juan Manuel Santos, socavado desde todos los frentes posibles en su política de diálogo con las FARC por las fuerzas de ultraderecha, cuya cabeza más visible es el senador y dos veces presidente Álvaro Uribe. 

Las acusaciones de Santos —ex ministro de Defensa de Uribe y su delfín en los comicios de 2010— se refieren al presunto espionaje contra el proceso de paz que involucra al movimiento uribista Centro Democrático, cuyo candidato Óscar Zuluaga es el principal rival de Santos contra su reelección para el periodo 2014-2018. De ganar Zuluaga, los últimos 18 meses de negociaciones de paz en La Habana, con la intermediación de Noruega, Cuba y Chile, se irán al traste y con ello la posibilidad real de llegar al propuesto “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Hace más de medio siglo que Colombia vive en estado de guerra y son indudables hasta ahora los avances en tres de los cinco puntos de la agenda, entre ellos el último sobre el narcotráfico acordado el pasado viernes. Tal es su importancia que el gobierno de Obama felicitó ayer a Santos por el “avance”; habiéndose comprometido las FARC a poner fin a sus lazos con el narco, y el gobierno a impulsar programas de sustitución de cultivos y apoyar a quienes se acojan a las nuevas políticas en el agro.

Santos dijo ayer al Folha de Sao Paulo que son las “posiciones muy radicales” asumidas por Uribe las que alejan una posible “reconciliación” entre ellos, aunque “sería mucho mejor para el país si pudiésemos contar con el concurso constructivo del hoy senador Álvaro Uribe en temas como la paz, la seguridad y la promoción de las inversiones”.

Según las encuestas, Santos tiene una intención de voto de 28.5% y Zuluaga de 29.5%, un empate técnico tanto en la primera como en la segunda vuelta. Y si bien el representante de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, confía en que la firma del punto tres hace “irreversible” el proceso de paz, su continuidad solo estará garantizada con la reelección de Santos Zuluaga, como lo ha sido Uribe, es la opción de más guerra y... más narcotráfico, gestionado no desde la selva, sino desde las alturas del poder.