Daños colaterales

Jerusalén, la ciudad santa de tres pueblos

Mosaico de todas las culturas desde los tiempos más remotos hasta la actualidad, Jerusalén es también un crisol indiscutible de las tres grandes religiones monoteístas que hoy velan por la ciudad santa, a saber el judaísmo, el islamismo y el cristianismo, luego de que por ella pasaron y en ella vivieron cananeos, jebuseos, israelitas, griegos, romanos, bizantinos, musulmanes, cristianos, ingleses y mamelucos. Y aunque el 14 de mayo de 1948 el recién creado Estado de Israel declaró de manera unilateral que Jerusalén era su capital, EU y otros países de la ONU siguen manteniendo su embajada en Tel Aviv.

En 1967 (Guerra de los Seis Días), Israel también ocupó la parte este de Jerusalén, aunque la llamada Jerusalén Oriental pertenece a los palestinos, según el Plan de Participación de la ONU de 1947, los Acuerdos de Oslo firmados entre palestinos (Yaser Arafat) e israelíes (Isaac Rabin) en 1993 y, más recientemente, la aceptación de la Asamblea General de la ONU, en noviembre de 2012, de Palestina como “Estado observador no miembro”, cuyo territorio incluye “de manera indisoluble la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental”, si bien estos estén separados entre sí por el Estado de Israel. La ONU también ha condenado la política israelí de expansión, mediante una agresiva política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Como recuerda la ex monja católica Karen Amstrong en su imprescindible libro de casi 500 páginas, Jerusalén.Una ciudad de tres religiones (Paidós, 1997), la ciudad santa, fundada hacia el año 3000 antes de nuestra era, es venerada por igual como centro del mundo por millones de judíos, cristianos y musulmanes, y simboliza las aspiraciones más profundas de los tres pueblos .

No obstante, desde 1967, el Estado —laico— de Israel considera a los 125.1 km2 de Jerusalén como su capital “eterna e indivisible”, incluso la Ciudad Vieja (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981), que es parte de Jerusalén Oriental y donde, de nueva cuenta, según la ONU y los Acuerdos de Oslo debe instalarse la capital del actual Estado ocupado de Palestina.

Con escasos metros de distancia, el judaísmo, el islam y el cristianismo reclaman cada día su pertenecía por igual a ese sitio históricamente sagrado, donde el rey David fijó la capital del Reino de Israel; el judío Jesús predicó durante tres años antes de ser crucificado por los romandos y resucitado por el cristianismo; y el islam venera, con Al-Aqsa y su Explanada de las Mezquitas, como su tercera ciudad sagrada después de La Meca y Medina.