Daños colaterales

Gideon Levy, cómo ser israelí y entender el drama palestino

En 2010, el diario británico The Independent se preguntaba si el periodista israelí Gideon Levy (Tel Aviv, 1953) era el hombre más odiado o más heroico de Israel por su defensa de los derechos palestinos. Hoy, la cadena BBC dice que la respuesta “puede estar en el hecho de que el sexagenario periodista tiene que caminar por su Tel Aviv natal acompañado por un guardaespaldas”.

En entrevista con BBC Mundo (www.bbc.co.uk/mundo/noticias, 12-8), Levy, hijo de padres judíos-alemanes que huyeron del nazismo en 1939, fue unas de las pocas voces públicas en Israel que se atrevió a criticar la operación contra Hamás Margen protector, cuyo saldo desde el 8 de julio dejó casi dos mil muertos. No renuncia a mostrar otra cara del pensamiento israelí, aunque dice que su país se ha vuelto peligroso para él. Desde 2006, además, cuando el premier Ariel Sharon ordenó desocupar Gaza en solo 36 horas, retirando a  soldados y colonias ilegales, Levy ya no puede visitar la costera franja palestina, encerrada entre Israel, Egipto y el Mediteránnero; ni él ni ningún otro medio local. 

Para Levy, el actual conflicto es “peor en todo sentido” que los de 2008 y 2012, “por la atmósfera interna de Israel, por la destrucción y los muertos”. Dice que el gran apoyo a Netanyahu es porque “en cualquier guerra la gente se unifica, al menos al inicio” y porque “Hamás, por decirlo de algún modo, es un buen enemigo. Es odiado en Israel y otras partes. Además, la atmósfera en el país se ha vuelto nacionalista en años recientes, con un gobierno muy, muy de derecha. Y con medios que apoyan. Todos los medios, excepto mi diario [Haaretz, liberal progresista] están a favor de esta operación. Los medios israelíes parecen estar hablando con una sola voz, no están haciendo su trabajo. Casi no cubren el sacrificio palestino, los llantos palestinos, la agonía palestina”. No cree sin embargo que haya censura: “tengo la sensación de que la mayoría apoya la línea oficial voluntariamente”.

Dice que ahora “pensar diferente es algo que da miedo. El nivel de tolerancia a las voces alternativas es cero y eso es muy desagradable. (…) Solía decir que Israel era una democracia para sus ciudadanos judíos (pero no los árabes). Ahora empiezo a pensar que es una democracia para sus ciudadanos judíos que piensan del mismo modo”.

Agrega que en Haaretz “expreso mis puntos de vista con total libertad y apoyo. Pero para mí se ha vuelto muy desagradable encontrarme con la opinión pública israelí. Camino por las calles con un guardaespaldas. Recibo correspondencia con mensajes de odio, estoy expuesto a la violencia verbal. Es muy duro (…) ya hubo casos de manifestantes que han recibido golpizas de gente de derecha en las últimas dos semanas en Tel Aviv”.

Enfático, reflexiona que “parte de la razón de ser del Estado de Israel era ser un refugio para el pueblo judío. Ahora lo que vemos es que Israel está poniendo en peligro a muchas comunidades judías. La famosa nación-refugio se está convirtiendo de varias maneras en el lugar más peligroso para los judíos en el mundo. (…) Israel está perdiendo, pero no lo ven”.