Daños colaterales

EU: ¿“negociación con terroristas” o “canje de guerra”?

Una nueva polémica se abrió en EU tras el canje del sargento Bowe Bergdahl por cinco ex altos miembros del Talibán afgano que controlaron Kabul de 1996 hasta la invasión de EU en noviembre de 2001, en represalia por el 11-S y por albergar a Osama bin Laden. Pero en la discusión no queda en claro si Obama se permitió, él sí, “negociar con el terrorismo” o si, como precisó ayer el jefe del Pentágono, Chuck Hagel, “se trató de “un intercambio de prisioneros”. “El sargento Bergdahl (...) era un prisionero de guerra. Como secretario de Defensa, yo autoricé la liberación de cinco presos talibanes”.

Hagel dijo lo anterior en la base militar de Bagram, en Afganistán, estratégico país centroasiático rico en gas, vecino de Irán, Pakistán, China e India, y principal proveedor de la heroína que consumen EU, Europa y Asia.

El sargento Bergdahl, cautivo de los talibanes desde junio de 2009, fue liberado el sábado en el este afgano y luego entregado a las fuerzas especiales de EU tras 12 meses de negociaciones entre EU y el Talibán, con mediación del activo emirato árabe de Qatar, dueño de la igualmente activa cadena de tv Al Jazzira.

Bergdahl fue intercambiado por Mohamed Fazl, Norula Nuri, Mohamed Nabi, Jairula Jairjua y Abdul Wasiq, detenidos desde 2002 en la cárcel militar ad hoc de EU en Guantánamo (Cuba), que George W. Bush creó en enero de 2002 para recluir ahí a los “combatientes enemigos ilegales”, capturados en su mayoría en 2001 en Afganistán y que, con distintas nacionalidades, llegaron a sumar más de 800 hombres y adolescentes, acusados de pertenecer al Talibán o a Al Qaeda. Como “prisioneros del terrorismo”, Bush no les aplicó la Convención de Ginebra y así pudo retenerlos en forma indefinida sin juicio –aún quedan más de cien– y sin derecho a abogado, lo que ha merecido las críticas de gobiernos y organismos humanitarios.

Y mientras Hague confió a la cadena CNN que “tal vez” el canje sirva como “una nueva apertura que llevará a un acuerdo” de paz entre Kabul y el Talibán, su vocero, Zabihula Muyahid, rechazó que esto sea parte de futuras negociaciones: “Se trata solo un intercambio de presos de guerra, eso nada tiene de político”, dijo.