Daños colaterales

Bush tampoco hizo nada ante el 11-S/II

En diciembre de 2012, la entonces embajadora de EU ante la ONU, Susan Rice, debió renunciar a su aspiración al frente del Departamento de Estado, en reemplazo de la canciller saliente Hillary Clinton, a raíz del escándalo causado por el ataque, el 11 de septiembre anterior, al consulado de EU en la ciudad libia de Bengasi, donde murieron el embajador Chris Stevens y otros tres funcionarios.

En la primera versión, tanto Clinton como Obama atribuyeron los hechos a una protesta frente a la sede por un video hecho en EU, La inocencia de los musulmanes, que ridiculizaba al profeta Mahoma. Pero, como ocurrió tras los ataques terroristas del 11-S contra EU, un panel independiente, creado por la propia Clinton, concluyó en diciembre que el ataque fue propiciado por “fallas sistémicas” de seguridad, ya que la sede fue atacada por “milicianos musulmanes ligados a Al Qaeda”. Hacía un año apenas (octubre 2011) que el líder libio Muamar Gadafi había sido derrocado y ejecutado por una rebelión armada, que inició justamente en Bengasi, alentada por EU y Europa —el mismo esquema que se aplica desde 2011 contra el presidente sirio Bashar Asad—, por lo que al conocerse el informe, tres altos cargos del Departamento de Estado debieron renunciar: Eric Boswell, secretario de Estado adjunto para la seguridad diplomática; Catherine Lamb, vicesecretaria adjunta para seguridad de las embajadas, y un miembro de la oficina de Asuntos de Oriente Medio.

Según el informe, el Departamento de Clinton “ignoró” un pedido previo de la embajada en Trípoli para mejorar la seguridad de la sede en Bengasi y esperó a recibir “advertencias de ataques inminentes para actuar”.

Teniendo en cuenta que prácticamente lo mismo ocurrió con la administración Bush hace 13 años ante el 11-S, pese a los empecinados avisos de la CIA sobre “ataques inminentes”, habría que preguntarse a qué responden estas “fallas sistémicas” que no dejan de “sorprender” a EU, con otra desmedida amenaza yihadista, hoy en Siria e Irak. ¿Exceso de soberbia y, por contra, desprecio del enemigo? ¿Burocratismo? ¿Falta de comunicación? ¿Negligencia? ¿Impericia? ¿Improvisación?