Daños colaterales

Brasil muda al centro

A las sorpresas que deparó hasta ahora la contienda presidencial en Brasil, empezando por la trágica muerte del candidato Eduardo Campos, del Partido Socialista (PSB), lo que catapultó la candidatura de la ambientalista Marina Silva, quien no obstante fue rebasada, también de manera impensable, por el centro-derechista Aécio Neves, hay que añadir esta otra: sea quien fuere el ganador del segundo turno, el 26 de octubre, Neves o Dilma Rousseff, el nuevo Congreso que asumirá en 2015 será “el más conservador” del país desde el golpe de 1964 contra el presidente Joao Goulart, que dio paso a una férrea dictadura militar de más de dos décadas.

Según reveló Antonio Queiroz (www.dpa-news.de), director del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria de Brasil, que nuclea a 900 entidades laborales y monitorea las actividades del Poder Legislativo, el nuevo Congreso muestra una drástica caída en la cifra de legisladores ligados a causas sociales y un alza en el total de militares, religiosos y defensores de los intereses de los grandes propietarios de tierras, uno de los temas más candentes en el escenario brasileño.

Los legisladores ligados a los sindicatos de trabajadores pasaron de 83 a 46, otra muestra del gran viraje electoral, lo que según Queiroz hará aún más difícil aprobar leyes como la legalización de los matrimonios gay y la despenalización del aborto; dos temas ante los cuales Marina Silva, cuyo voto será decisivo el 26, mantiene una posición igualmente conservadora como estricta militante de la Iglesia Pentecostal.

No obstante, la coalición de nueve partidos que apoya a Rousseff tendrá 304 de las 513 bancas en la Cámara baja y 53 de 81 senadores, mientras que Neves solo tendrá 129 diputados y 29 senadores.