Psi y que

El cuento del coaching

Érase una vez, en un país muy lejano en el que vivían un coach y su mercancía; el coaching. Un día, las mentes de millones de ciudadanos sintiendo que las cosas no iban del todo bien, que llevaban unas vidas estresantes, vacías y cansadas de vivir siempre el mismo cuento, decidieron ir a ver al buen coach. Al cabo de unos meses de "trabajo", las personas ya habían sido incitadas a buscar trampolines para el cambio personal y bálsamos para el bienestar y el performance personal. Dice la leyenda que, el oráculo ya había predicho que la primacía de políticas neoliberales e ideologías postmodernistas serían un terreno fértil para la proliferación de una serie de ofertas comerciales diseminadas como una amalgama de saberes que configurarían un sistema mercadológico complejo y bien construido, que explotaría formas de manipulación narcisista y envolvería a sus adeptos bajo la fachada de transformación radical.

Para evadir al oráculo, las personas decidieron reforzar su individualismo, su visión pragmatista de lo ontológico y convertir a sus mentes y la felicidad, en productos de consumo masivos que se podían tomar del estante del supermercado del desarrollo humano y a los que cualquier persona pudiera acceder por simple oferta y demanda. El oráculo, seguía enviando señales y símbolos claros que denunciaban al coaching como un simple dispositivo tecnocrático de conformismo, control y reproducción de la noción de un hombre como un simple instrumento. Denunciaba que el coaching expresaba el triunfo del pensamiento empresarial y la transformación del hombre en un simple "stock" de recursos psíquicos al servicio del imperativo socio-económico y se interrogaba ácidamente una avalancha de cuestionamientos ¿Cómo los psicólogos pueden dejarse instrumentalizar en un mundo que trata a los hombres como instrumentos? ¿Por qué, a la psicología parece interesarle muy poco la posibilidad de cuestionamiento filosófico de la propia disciplina? ¿Quizás por ello, le otorga al hombre, y por consecuencia a su proyecto mismo de psicología un carácter meramente utilitarista e instrumental, sin preguntarse jamás a quién sirve dicha utilización?

El cuento no es cuento, el país lejano es el nuestro, los personajes no son ficticios, el coach y el coaching continúan su expansión y confirman que hasta en las mismas ciencias de la mente, la mente está siendo expulsada y lo que queda son consumidores infantilizados en el supermercado de las almas ante una verdadera "prostitución" de la psicología, que atestigua un alarmante aumento en la práctica de pseudociencias y saberes fácticos por parte de oportunistas que aprovechan la laxitud de marcos legales y el desinterés de organismos profesionales.

El coaching hace patente una tremenda paradoja; las personas buscan vivir fuera del sistema sociocultural que los aprisiona, solo para someterse a otro sistema comercial que los emociona burdamente. El coaching, constituye una marea de mensajes que promueven una actitud escapista, un negacionismo del malestar subjetivo que no retrocederá, una moda esnobista y narcisista que aprovecha el intrusismo profesional y la agudización de problemas mentales.

Twitter: @HectorCerezoH