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Jueves , 13.12.2018 / 12:58 Hoy

Psi y que

Cree en ti mismo, Cúlpate a ti mismo

Héctor Cerezo Huerta

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He pensado seriamente la posibilidad de publicar un libro de autoayuda que se titule: “Haz las cosas a tu manera” y en el cual explique cómo debes hacer las cosas. Otras opciones podrían ser: ¿Cómo encontrar al amor verdadero? ¿Cómo superar el divorcio?, Tips para ser felices o algún texto que inicie con la marca "neuro", tales como neurocoaching o neuroeducación. El prefijo salvavidas no proporciona respetabilidad científica, pero eso sí, vaya que neuro-vende y se neuro-consume. Me dicen que no escribo "tan mal" -gracias por la flor- y que eso me haría ganar más dinero, pues eso sí "vende". Supongo que es bastante notoria mi pobreza material y les preocupa verme tan jodido. No trato a los libros de autoayuda desde una posición de desdén, me preocupa su avalancha en tiempos de duda, crisis e incertidumbre. Siempre lo he dicho y los reitero, la gente común anhela respuestas rápidas y concretas, no se atreve a plantearse preguntas críticas.

Ortega y Gasset (1990) afirmaba que, aunque la mayoría de las personas no van hacia ninguna parte, es un milagro encontrarse con una que reconozca estar perdida. Huxley (1997) reiteraría que no hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación. Por ello, la falaz ideología del éxito, la motivación y la transformación humana jamás cuestionan el contexto histórico-cultural, es más, hacen todo lo posible por despolitizar la economía, la psique y el ethos. Se trata pues, de una industria editorial que no es ingenua, sino que motiva a un amplio mercado a reconfigurar y domesticar la personalidad adaptándola a requerimientos específicos del mercado de trabajo que parece ya no exigir competencias laborales específicas, sino maneras limitadas y acartonadas de ser, pensar y actuar, ahora denominadas eufemísticamente “SoftSkills”. Así pues, el mismo mercado ha auspiciado las nuevas narraciones del yo y sus formas de sociabilidad, el “Homo Sentimentalis” como lo describe Illouz(2017), ese ser envuelto en narrativas circulares que explican las relaciones del yo consigo mismo y con los otros.

La razón, el dolor, la duda, la queja y la incertidumbre se compara con “victimas” que quitan el tiempo y distraen de los asuntos neurálgicos -ser feliz o productivo, por ejemplo- Lo urgente siempre será establecer formas institucionalizadas del yo. Dejemos claro que el neoliberalismo no es frío, ambiguo e insensible, ya está provisto de emociones y busca sinergias entre las esferas pública y privada, instaurando una verdadera cultura de la afectividad funcional. Es suficiente navegar en LinkedIn, Facebook o Instagram para comprobar que mientras que el yo privado se manifiesta más que nunca en la esfera pública, las relaciones económicas han adquirido un carácter profundamente emocional y las relaciones íntimas se definen cada más por modelos económicos y políticos de negociación e intercambio de mercancías materiales y simbólicas. En realidad, no somos hombres que sienten en sentido estricto (porque todos sentimos), sino hombres que han evaluado el valor del sentimiento.

Twitter: @HectorCerezoH
Correo: hectorcerezo@hotmail.com

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