Psi y que

Homo “Coach”

La primacía de políticas neoliberales e ideologías postmodernistas han sido un terreno fértil para el esnobismo del coachismo. Al coaching no le interesa el cuestionamiento, ni la crítica de su actividad, pues su noción de "hombre" es meramente pragmática, sin preguntarse a quién sirve dicha utilización. Describir el rol del coach es complejo. El esnobismo parece ser más importante que la experiencia laboral, clínica o educativa, por ello no les interesa someter a prueba investigativa sus rudimentarias hipótesis cognitivas y menos aún han reflexionar sobre las implicaciones éticas de las ideas que defienden con tanta vehemencia.

El coach es una vomitiva presencia de la que ningún organismo profesional de la salud mental en México parece alarmarse a pesar de la clara existencia de abusos terapéuticos, así como de la desmedida industrialización y mercadeo de productos y servicios "coaching" que operan al amparo exclusivo de la ganancia económica. Los coaches no son Psicólogos, son administradores, internacionalistas, abogados, dentistas, ingenieros e increíblemente existen quienes ni la preparatoria terminaron. Los problemas de seguridad pública, económicos, políticos, sociales, laborales y familiares son condiciones aprovechadas por las empresas de coaching para convocar al sujeto postcontemporáneo, ese que confunde los medios con los fines y quien busca la promesa de la felicidad, misma que termina por ser fuente de enriquecimiento a costa del sufrimiento y dolor.

El coach tiene la habilidad de ser camaleónico y versátil. Es preocupante la profunda infiltración que tantas modalidades de coaching han logrado en instituciones educativas; particularmente universidades, partidos políticos, dependencias del gobierno y hasta en empresas privadas. El problema es doble; las empresas suponen requerir del coaching como estrategia de mejora y no reflexionan a profundidad sobre ¿qué es lo que realmente necesitan y para qué lo requieren? Quizás les resultaría más útil y conveniente invertir en un diagnóstico de necesidades de capacitación, en su planeación prospectiva, en una indispensable consultoría ética, en la mejora de su clima organizacional e incluso en la implementación de servicios de psicoterapia.

El coachismo ha ganado "popularidad" y espacios en las organizaciones pues siempre resultará más eficiente y barato, "motivar" al colaborador con terapias, dinámicas grupales, en lugar de ofrecerles contratos laborales justos, planes de compensación, paquetes de prestaciones o planes de vida, carrera y retiro dignos.

Twitter: @HectorCerezoH