Psi y que

Currículum “mortis”: Los nuevos Espartacos

Mi abuelo asistió sólo una semana a la escuela y me contaba que, cuando se acercó a su padre para pedirle un nuevo lápiz para escribir y dibujar, el neurótico aquel le respondió iracundo: Para que sepas el valor de las cosas y el esfuerzo que hago para comprar un pinche lápiz ¡te pondrás a trabajar en el campo! Mi abuelo era un sabio y connotaba favorablemente semejante trauma afirmando que: "Si con una semana de escuela había llegado a ser un Jefe de Mecánicos, nosotros -sus hijos y nietos-deberíamos lograr mucho más". Hoy ya no puedo decirle a mi adorado abuelo que sus palabras marcaron mi vida, que la escolarización ha dejado ser un mecanismo de movilidad social, que tener un doctorado de calidad y una amplia trayectoria profesional no es garantía para consolidar una prometedora carrera investigadora u obtener un puesto académico digno en una universidad o empresa competitiva.

Las cosas han cambiado bruscamente. En un modelo neoliberal salvaje, el mercado laboral no sólo es inestable, está lleno de incertidumbres e irreverencias propias de una tendencia individualista y supuestamente "ultracompetitiva". Algunos afirman que el currículum vitae como medio de promoción profesional está en terapia intensiva, otros sentencian que ha muerto y sugieren diseñar una "marca personal" en redes sociales como Linkedin. Unos más -los delirantes- promueven ideas insulsas de emprendimiento, optimismo o felicidad y juran que el desempleo y la pobreza son estados mentales, por lo que millones de coaches -"expertos" en todo y nada- han llenado sus bolsillos gracias a la ineficacia y estupidez de quienes no "sabemos vendernos", de quienes no deseamos vendernos y de quienes no podemos vendernos -aunque lo quisiéramos- porque nadie quiere comprarnos- sino más bien prostituirnos con un sueldo miserable, sin prestaciones, sin planes de carrera y con ofertas outsourcing, freelance o por horas para después desecharnos.

Las universidades son el símil perfecto de las fábricas donde se clonan a los nuevos Espartacos -tal cual se describe en "Another brick in the wall" de Pink Floyd- peleamos entre esclavos neoliberales por un espacio laboral que nos pertenece por derecho y entregamos CV´s por doquier, sin darnos cuenta que el mundo es una mercancía y que la cultura de consumo se centra en necesidades creadas y multiplicadas artificialmente.

Querido abuelo, hoy son otros los tiempos, otras las luchas. Nadie quiere abandonar sus zonas de confort, ni sus privilegios para generar conciencia de clase y asumir a la utopía como un medio para el bien común, la justicia social y para conseguir lo necesario para ser realmente feliz y nutrir la psique; luchando. Quizás por ello Bauman (2000) afirma que hemos pasado de una sociedad de productores a una sociedad de consumidores, de la ética del trabajo a la estética del consumo. Y agregaría yo, de la época de heroísmos y luchas indispensables como las que enfrentan mis colegas profesores -villanos de moda- frente a una infame reforma laboral vestida de cambio educativo. Estos profesores son también Espartacos, pero no en su faceta de esclavos, sino en su condición de gladiadores congruentes. Vaya para ustedes, profesores y para mi entrañable abuelo esta humilde columna.

Twitter: @HectorCerezoH