Cambio de frecuencia

Exhibir y cuidar a Peña Nieto

Para los estrategas de la Presidencia debe ser un reto político y profesional fascinante la difusión masiva de la imagen de Enrique Peña Nieto, una imagen ligada inevitablemente a la televisión, medio que el político mexiquense empleó de manera prolífica desde sus tiempos de gobernador —y, por supuesto, durante su campaña presidencial—, pero que, tras una década de exposición televisiva casi cotidiana, necesita una renovación capaz de revertir la percepción que dejó en una parte de los ciudadanos: un político que requería del teleprompter para presentar discursos hilados, que tenía dificultades al improvisar y responder preguntas “difíciles”, y que contaba con un repertorio de cinco o seis ademanes para enfatizar ideas; eso sin mencionar las insuficiencias de “cultura general” que le costaron muchas críticas.

Protección y control

En sus apariciones públicas más recientes, Peña Nieto se ha notado más “suelto” en su lenguaje verbal y corporal, aunque ciertamente se nota en esas apariciones el afán de controlar el mensaje por parte de los estrategas del gobierno. Es necesario, desde la perspectiva gubernamental, que el Presidente aparezca en los medios y participe en foros donde promueva y defienda sus acciones políticas —específicamente las “reformas estructurales”—, pero en un ámbito de “protección y control”.   

En esta semana Enrique Peña Nieto se presentó en dos foros muy distintos entre sí: uno “popular”, la revista matutina Hoy, que transmite el Canal 2 de Televisa, y otro dirigido a un público más informado: un peculiar programa del Fondo de Cultura Económica (FCE), llamado Conversaciones a fondo, que incluyó una entrevista a Peña Nieto hecha colectivamente por seis periodistas y se difundió a través de una cadena en la que participaron medios privados y del Estado (https://www.youtube.com/watch?v=mAwF0q_dG44).

Programa peculiar

Conversaciones a fondo es peculiar porque, según anunció José Carreño Carlón, director del FCE, no tiene una “periodicidad fija”. El martes, casi a la medianoche, se transmitió el primer programa, en el marco del postdebate por la aprobación de las reformas estructurales, pero no se sabe cuándo será el próximo.

Según lo expuesto por Carreño en conferencia de prensa, el tiempo de transmisión no fue comprado a las televisoras privadas, sino cedido por ellas. Las televisoras públicas también cedieron tiempo, pero Televisa y Tv Azteca pusieron como condición para “obsequiar” tiempo de pantalla que el programa se transmitiera después de sus respectivos noticiarios nocturnos, es decir a las 11:30 de la noche, un horario fuera del prime time.

Excelente cobertura

Transmitieron Conversaciones a fondo los canales abiertos 2 y 13 (privados), 11, 22 y 30 (del Estado), y los canales de tv restringida Aprende e Ingenio (también del Estado) y Excélsior tv, El Financiero tv y Fórmula tv (privados), entre otros medios. En radio fue transmitido por el IMER, organismo estatal.

Una excelente cobertura, sin necesidad de comprar espacios y sin ocupar los tiempos oficiales que la ley otorga al gobierno para la difusión de sus políticas. En términos de imagen pública es mejor que el Presidente aparezca en un espacio que no se identifique como “oficial”. Históricamente en México el uso de los tiempos oficiales, por ejemplo el encadenamiento obligatorio, remite a la idea de “propaganda gubernamental”.

Espectáculo y política

El lunes, antes de su aparición en Conversaciones a fondo, Peña Nieto se presentó en la revista Hoy, de Televisa, donde fue entrevistado con relación a las reformas estructurales por los conductores Andrea Legarreta y Raúl Araiza. Tanto el programa del FCE como el de Televisa se desarrollaron en el Palacio Nacional. Hubo, por supuesto, diferencias entre ambos: Conversaciones… duró un poco más de hora y media, mientras que la entrevista en Hoy ocupó apenas 4 minutos. En ambos casos, sin embargo, se percibió el interés por ejercer control sobre los mensajes por parte de la Presidencia.

En el caso de Hoy, el control estuvo en la propia elección del programa —dedicado al espectáculo, donde es imposible profundizar sobre temas políticos— y de los entrevistadores, incapaces, porque no es de su interés, de hacer una buena entrevista sobre política o economía y quienes, además, tuvieron una actitud totalmente subordinada frente a Peña Nieto https://www.youtube.com/watch?v=o8dVt_2moog. 

¿Conversación a fondo?

El caso de la entrevista hecha por los seis periodistas es más complejo; en ella los límites y el control estuvieron en la aplicación de un formato rígido que incluyó un número exagerado de entrevistadores y la imposibilidad de “contrapreguntar” luego de las respuestas para profundizar en una idea, como advirtió el martes Ciro Gómez Leyva, uno de los periodistas participantes. Y, claro, en la no inclusión en el panel de algún crítico acérrimo de Peña Nieto.