Intimidades Colectivas

¿Un Sínodo de Obispos en Las Vegas?

La pelea de box que más me ha emocionado es la Márquez-Pacquiao IV, aunque fueron extraordinarios muchos combates de Julio César Chávez o Mike Tyson. Las contiendas en las que de por medio están millones de dólares en apuestas e intereses sólo pueden ser albergadas en la ciudad donde lo más parecido a dormir es tomar una breve siesta. Grandes peleas y más grandes boxeadores han tenido como escenario de sus disputas a la denominada ciudad del pecado y de la élite boxística: Las Vegas, Nevada.Otras disputas han ido a otros escenarios: lo ocurrido las dos últimas semanas en el Sínodo de Obispos en Roma que tuvo como tema “la familia” evidencia que el ímpetu caritativo y renovador del papa Francisco no es compartido por la mayoría de los obispos. Como en los viejos y fundadores tiempos, han sido notorias las diferencias entre la jerarquía, públicamente expresadas y usando un lenguaje sin ornamentos (pese a la proclividad eclesiástica a su uso en y allende el culto). Por ejemplo, el Obispo Livieres, que en su blog acusó al Cardenal Kasper y a la revista jesuita Civilitá Cattolica de ser los “activos propulsores que han traído confusión a la iglesia de Bergoglio” (Nótese la “iglesia de Bergoglio” y recuérdese la carta a los Corintios).En tres temas las diferencias evidenciaron un enfrentamiento que ya nadie puede soslayar en una institución que ha hecho de la unidad base de su narrativa teológica e histórica. Y por seguir la analogía boxística diremos que las boletas de puntuación favorecieron por ausencia de consenso a la esquina conservadora, pese a que la esquina de ánimo renovador conectó muchos votos. Aunque no se trataba de elaborar un documento donde se aprobara o prohibiera alguna práctica eclesial, sí era una guía preparatoria al gran sínodo de 2015. Los párrafos en cuya redacción no hubo consenso  (es decir,  ¾ de los votos) fue en los  temas donde se planteaba apertura y bienvenida  a la comunión para divorciados y vueltos a casar (sí: 104/ no: 74); homosexualidad (sí: 118/no: 62); Valores positivos de las “uniones irregulares” (sí: 125/no: 54). A un año del próximo gran sínodo al Papa Francisco le queda ahondar en los signos que ha asumido y tejer fino como sólo el Vaticano sabe hacerlo; seguramente los conservadores emprenderán acciones para expandir su visión. Mientras, el pueblo creyente seguirá actuando como si el Dios de Jesús fuera un poco más misericordioso que su mucho de su clero. Las cosas apuntan a un próximo sínodo con diferencias suficientes para ser realizado en la ciudad que ofrece el mejor escenario para las grandes disputas. 


twitter.com/letrasalaire