Duda razonable

Las desaparecidas de Tecámac y el desmadre

Para muestra, un botón. El México de hoy es capaz de resistir la historia que sucedió ayer a lo largo del día, politizarla y, por ende, trivializarla.

En el Estado de México, en la zona de Tecámac y alrededores, en los últimos años se dio una epidemia de desapariciones de mujeres jóvenes. Los familiares peregrinaron por oficinas gubernamentales durante meses, sin éxito en la mayoría de los casos.

A principios de 2013, la procuraduría estatal detuvo a tres presuntos responsables de al menos una de las desapariciones, la de Bianca Edith Barrón Cedillo, una jovencita cuyo cuerpo fue recuperado de una fosa común. La nota, relegada a las páginas de policía en los siguientes días, tuvo un desarrollo macabro: el líder de la banda de secuestradores resultó ser un policía militar que, según aquellas notas, se confesó jefe de una red de trata de jovencitas. El Mili le apodaron y algunos medios publicaron sus fotos con chamaquitas y armas y… en fin.

Ayer en la mañana, un diputado local del PRD, con aspiraciones a gobernar Ecatepec, Octavio Martínez, publicó en su página de Facebook que tenía información de que la procuraduría estatal le había dicho a familiares de algunas desaparecidas que El Mili había confesado haber matado y tirado en el Gran Canal los cuerpos de algunas de ellas. Y que durante las labores de dragado de afluentes del canal en Ecatepec, Estado de México, de este verano habían encontrado los cuerpos, una veintena de ellos.

Jesús Badillo, de MILENIO, le llamó al diputado, quien le dijo que él no había estado en la reunión, pero que tenía “unas grabaciones”. ¿Nos las dejaría escuchar? No, no era “tiempo”. En una llamada, la procuraduría del Edomex le dijo que no era cierto lo que decía el diputado. Muy temprano pensé que la nota para ese día al menos estaba muerta. Pero no.

Un portal subió la declaración del diputado, a la que se unió otra declaración de un líder de una asociación que de repente dobló el número de cuerpos supuestamente encontrados en el Gran Canal, las redes sociales repitieron y repitieron “la información”.

La procuraduría del Estado tuvo que emitir un desmentido de la “información” del diputado, con un tono de disputa política.

El horror trivializado. La realidad desechada.

Hay desaparecidas, tal vez hay restos de ellas en el Gran Canal, tal vez no. Qué importa. Todos en campaña. No sabremos nada.

 

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