Duda razonable

Desaparecer el Instituto Nacional de Migración

En los próximos días un grupo de abogados, activistas y académicos dedicado a los derechos humanos, encabezado por Santiago Corcuera y José Antonio Guevara, aumentará el volumen y pondrá los reflectores sobre una de nuestras más deplorables políticas públicas: la migratoria.

Desde hace varios años, el incremento de migrantes centroamericanos  hacia México con el objetivo de llegar a Estados Unidos ha exhibido un sistema roto por ineficiente y corrupto.

Todo canciller y ex canciller mexicano sabe que lo primero que el Departamento de Estado de EU pide a un nuevo titular de la SRE es control sobre los “OTM” (Other than Mexicans), como se refieren a los centroamericanos. El gobierno mexicano, sin chistar, siempre ha cumplido con la petición. Primero imponiendo visas a los visitantes de esos países. Visas que son muy complicadas de obtener. Y después ejerciendo vigilancia y arrestos en el territorio mexicano, sobre todo en los estados del sureste, donde es más sencillo localizarlos para internarlos en centro de detención temporal, del cual salen en camiones a sus países de origen. Y la tercera es la operación en la frontera donde sobre todo el Ejército pero también la policía federal actúan contra polleros y “rescatan” migrantes, que en muchos casos solo están en la última estación de su largo viaje esperando a ser pasado ilegalmente.

Estos tres elementos hacen que los migrantes estén en situación de alta vulnerabilidad en nuestro territorio y sean sujetos de secuestros, violaciones, desapariciones y homicidios. Una verdadera catástrofe de derechos humanos que han documentado todas las organizaciones —incluida la CNDH— que han investigado el tema.

Corcuera y su grupo se han propuesto iniciar una ruta interesante para dar visibilidad al asunto y, tal vez, modificar parte de esta política absurda. Presentará argumentos ante la Corte de que las estaciones migratorias y los arrestos que las llenan son, de hecho, inconstitucionales.

Que en territorio nacional nadie puede andar haciendo razias o arrestos por la manera en que alguien habla, el color de su piel o la manera en la que viste y, por supuesto, su nacionalidad.

Es una buena idea que tomará tiempo. Claro, el gobierno podría hacer todo más sencillo si simplemente desapareciera el INM, corrupto, ineficiente, y lo sustituyera por algo completamente nuevo que se dedicara en verdad a la migración, no a la detención de migrantes centroamericanos.

 

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