Columna invitada

Ética ambiental, uno de los vicios: la apatía

Somos "apáticos" conscientes: nos falta fortaleza para poder desarrollar acciones que pueden ser tan sencillas como separar la basura, ahorrar energía, dejar el auto, ahorrar y no contaminar el agua.

Philip J. Cafaro (2005) reflexiona sobre cómo ciertos hábitos o vicios son parte de las raíces de problemas ambientales como la contaminación y el agotamiento de recursos naturales. Uno de los vicios abordado por el autor es la apatía. Cafaro describe la apatía o falta de interés en temas de importancia como un vicio que en última instancia puede asociarse a la pasividad y la pereza. La vida requiere de acciones, cambios, renovaciones y transformaciones, es dinámica… la apatía por su parte conlleva a una vida aburrida donde predomina la pasividad y el estancamiento alejando al individuo del dinamismo que requiere conducir una vida virtuosa y feliz. Modificar nuestros hábitos para actuar con congruencia con nuestras creencias y valores éticos requiere esfuerzo y disciplina.

La apatía o pereza contribuye a los problemas ambientales porque cambiar la forma en que hacemos las cosas requiere esfuerzo y trabajo. Sabemos que nuestro modelo de desarrollo urbano y económico descansa sobre el uso no sustentable de los recursos naturales como el agua, los bosques, pesquerías, fuentes de energía, etcétera. Además sabemos que este modelo aumenta la brecha entre pobres y ricos generando problemas sociales. Para poder modificar esta situación, el primer paso es reconocer que existe un problema para entonces comenzar a actuar y cambiar estos modelos. Sin embargo, estas acciones en muchas ocasiones requerirán cambiar nuestros hábitos y la apatía o pereza pueden ser los primeros obstáculos a vencer. Cuando sabemos que estamos contribuyendo a un problema, es esta ‘flojera’ en buena parte la que nos impide llevar nuestras buenas intenciones o preocupaciones a la realidad; somos apáticos conscientes. Nos falta fortaleza para poder desarrollar acciones que pueden ser tan sencillas como separar la basura, ahorrar energía, dejar el auto y utilizar el transporte colectivo o la bicicleta, ahorrar y no contaminar el agua, etcétera.

La apatía también está representada en la postura de dejar que otros, ya sea el gobierno, los empresarios o los activistas sociales y ambientales, se encarguen de los problemas y su solución. Buscamos con el mínimo esfuerzo, y de gratis, mantener nuestras posiciones para seguir disfrutando de nuestro estilo de vida. Pero también sabemos que si no somos parte de la solución entonces somos parte del problema y la única solución a la apatía es la acción. ¿Cómo podemos motivar entonces a la acción? En parte, este es el objetivo de las políticas públicas ambientales, las cuales nos pueden ofrecer diferentes mecanismos para promover la acción colectiva, ya sean palos, sermones o zanahorias. Ante la apatía, los sermones parecen no funcionar porque simplemente los problemas no nos importan. Ya sabemos que utilizar el auto contribuye al tráfico, a la contaminación y muertes al año por la mala calidad del aire, los sermones sirven de poco. Parece que lo único que puede resolver este problema, al menos estacionalmente, son las lluvias. ¿Zanahorias? No hay presupuesto suficiente para incentivar o premiar a las acciones positivas que los ciudadanos y empresas puedan hacer para cuidar el medio ambiente. Si los apáticos conscientes y todos los demás, no somos motivados a cambiar por convencimiento propio, la opción que queda son los palos o impuestos. Para seguir con el ejemplo del tráfico, no es de extrañar que el precio de la gasolina siga subiendo… estamos llegando al punto donde es más importante reconocer el valor de las vidas que se pierden por la mala calidad del aire o del daño que se ocasiona por la contribución al cambio climático, que la comodidad de que cada quien vaya en su propio auto.

Referencias:
Cafaro, P.J. 2005. “Gluttony, arrogance, greed and apathy: an exploration of environmental vice”. Chapter 9. En Sandler, R. y Cafaro, P.J. Environmental Virtue.

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*Investigador posdoctoral del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM.
http://arbalto.blogspot.mx
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