Ojo por ojo

El "renacimiento" de Televisa y Tv Azteca

Cambios, cambios, cambios. Todas las televisoras, grandes y pequeñas, abiertas y de paga, públicas y privadas, están haciendo cambios.

Desde Televisa y Tv Azteca hasta Canal 22 y Tv UNAM, pasando por quien usted quiera, guste y mande.

El problema es que esto no es cierto, que se está haciendo una tormenta en un vaso de agua y que se le está mandando un peligroso mensaje de inestabilidad y pánico a la sociedad.

Nuestra televisión ya está como el gobierno: nos anuncian, por ejemplo, una reforma educativa.

¿Y qué nos imaginamos? Lo que es una reforma educativa: que la primaria en lugar de durar seis años ahora va a durar ocho.

Obviamente todo el mundo opina, se rasga las vestiduras.

¿Y con qué nos salen? Con cuestiones que tienen que ver con cualquier cosa, menos con una reforma educativa.

Yo no sé si es porque cada vez hay más políticos en la industria de la televisión mexicana, por contagio o por un tema cultural, pero nuestros medios llevan meses copiando el modelo:

“¡Ahí viene el cambio!”, “¡La refundación!”, “¡La nueva televisora!”, “¡Una revolución!”, “¡Todo va a ser diferente!”.

¿Y qué es lo que vemos? Lo mismo.

El Canal de las Estrellas ya había pasado series de producción propia, Azteca 13 lleva décadas generando contenidos que dignifican la figura de la mujer y Tv UNAM siempre ha producido programas culturales.

¡Qué caso tiene despedir a López-Dóriga un viernes si lo vamos a volver a ver el martes!

¿Cuál es el problema de que El Canal de las Estrellas cambie de logotipo o de nombre si todos los canales hacen eso a cada rato?

Vamos a decirnos la verdad: a lo mejor, a nivel interno, en cada una de estas compañías, estas modificaciones implican un trabajo muy caro y complicado que, por supuesto, se respeta.

Pero a nivel externo, acá de este lado, donde estamos el público y los anunciantes, no es la gran cosa.

La razón es muy simple: la televisión, desde siempre, ha estado viva, en movimiento.

¿Qué significa esto? Que la reinvención no es una novedad, es una constante.

Quien dice que va a cambiar está manifestando un error, reconociendo una culpa.

Cambia el gordo, la fea, el fumador, la viciosa, el corrupto, el delincuente.

¿Por qué tendría que cambiar la televisión? ¿Qué fue lo que hizo mal? ¿Cuál es la culpa que quiere limpiar?

Reinventarse es un arte, algo que se hace poco a poco, siempre desde la certeza, proyectando confianza, seguridad.

Quiero pensar que estos “cambios” se están manifestando de una manera tan desbordada porque las generaciones que los están haciendo no supieron lo que era hacer la televisión pura, la de antes de los años 90.

Quiero pensar, insisto, que este carnaval de anuncios, despedidas y lanzamientos tiene que ver con la sobrevaloración de lo interno, con vanidades, con egos.

Y quiero pensar todo esto porque percibo miedo, incertidumbre, inseguridad, porque eso espanta a las audiencias y a los anunciantes, y porque hay tendencias que van en sentido contrario.

¿Por qué cree usted que Canal Once y Tv Azteca volvieron a ser Canal Once y Tv Azteca después de haber sido Once TV México y Azteca, así, sin el Tv?

¿Por qué cree usted que en los grandes mercados internacionales de televisión los compradores matan por telenovelas tradicionales y no por nuestras novedosísimas series?

Bienvenidos los cambios, pero los cambios de verdad, los que forman parte de una constante, los que se hacen bien, porque el que se mueve no sale en la foto. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com