Se entregará una economía llena de problemas

Pese a ser uno de los países más poderosos, EU tiene un mediocre crecimiento en productividad, alto nivel de desigualdad y poca creación de empleos.
“En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. La economía de EU muestra fallas significativas. Pero es un rey en comparación con sus iguales”.
“En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. La economía de EU muestra fallas significativas. Pero es un rey en comparación con sus iguales”. (Ilustración: Shutterstock)

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. La economía estadounidense muestra fallas significativas. Pero es un rey en comparación con sus iguales. Se recuperó de la crisis, la llamada Gran Recesión, con un desempleo bajo y con ingresos reales en aumento. El país también posee una supremacía permanente sobre las nuevas tecnologías.

Sin embargo, la próxima administración asumirá las riendas de un país con un mediocre crecimiento de productividad, con una gran desigualdad y con una decreciente tasa de creación de nuevas empresas y de empleos. Al menos la posición fiscal de Estados Unidos (EU) no representa una amenaza realmente urgente. Eso es lo bueno, ya que es probable que no se pueda hacer mucho al respecto.

La crisis financiera de 2007-09 fue un acontecimiento devastador, económica y políticamente. Pero el Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita alcanzó su punto más bajo durante el segundo trimestre de 2009 y se recuperó a los niveles previos a la crisis durante el último trimestre de 2013. De la misma forma, la tasa de desempleo alcanzó un nivel de 10% en octubre de 2009, pero actualmente regresó a ser de 4.9%. El sector financiero también está en una situación mucho más saludable que durante la crisis.

Demasiados observadores informales dan por hecho este rápido cambio de rumbo. Pero la Gran Recesión pudo haber sido otra Gran Depresión, de no ser por la implementación de audaces medidas por parte de la Reserva Federal de EU, de la administración de George W Bush y de la de Barack Obama para darle la vuelta a la economía tan rápidamente. Todo el mundo se benefició inmensamente de este éxito.

Sin embargo, la crisis dejó cicatrices profundas. En el segundo trimestre de 2016, el PIB real per cápita estaba solamente 4% por encima de su pico previo a la crisis, casi nueve años antes. La productividad laboral crece lentamente desde la crisis, según los estándares históricos, en gran parte como resultado del debilitamiento de la inversión.

Un estudio estima que el potencial de la producción de EU se encuentra 7% por debajo de los niveles que sugerían las tendencias previas a la crisis. Sin embargo, el crecimiento promedio de la productividad laboral estadounidense superó al de otras economías líderes de altos ingresos durante los últimos 15 años. Esto probablemente se debe a su dominio en cuestión de innovación de alta tecnología.

Sin embargo, las cicatrices que dejó la crisis, entre ellas la disminución de la confianza en la honradez y competencia de las élites financieras, intelectuales y políticas, surgieron además de las más antiguas. La mediana real de ingreso familiar aumentó 5.2% entre 2014 y 2015. Pero se mantiene inferior a los niveles anteriores a la crisis. De hecho, está por debajo de los niveles que se alcanzaron en 2000 e incluso cae consistentemente en relación con el PIB real per cápita desde mediados de la década de los setenta.

Este desempeño ayuda a explicar la marea de desilusión, e incluso la desesperación, que estos desalentadores comicios han revelado tan evidentemente. Este desempeño ayuda a explicar la ola de desilusión, incluso de angustia, que salió a la luz de forma tan marcada en esta sombría elección.


TE RECOMENDAMOS: Yellen, un obstáculo para el plan económico de Trump


No sorprende que la desigualdad ha empeorado notablemente. Entre 1980 y el período más reciente, la proporción del ingreso antes de impuestos de 1% superior subió de 10% a 18%. Incluso después de impuestos, aumentó en un tercio, de 8% a 12%. El aumento en las remuneraciones de los altos ejecutivos, en relación con el de los trabajadores, es enorme.

EU tiene la mayor desigualdad de cualquiera de los países de altos ingresos, y experimenta el aumento más rápido en la inequidad en comparación con las siete principales economías de altos ingresos. La divergencia entre estos países sugiere que la creciente desigualdad es mucho más una opción social que un imperativo económico.

A pesar de todas sus fortalezas, la economía podría desempeñarse mejor. Además de las tendencias que se señalaron antes, el deterioro de la infraestructura, la caída del desempeño educativo relativo y un terrible código tributario representan retos. 

Detener la entrada de inmigrantes y de las importaciones sería un acto que los lastimaría a ellos mismos. EU debe basarse en sus fortalezas históricas de una economía abierta y dinámica, junto con la provisión del gobierno de infraestructura, investigación, educación y políticas fiscales y regulatorias equilibradas. Una nueva administración necesita el diagnóstico correcto y la cooperación del Congreso. Eso nunca ocurrirá.