Rubén Darío: confesiones y curiosidades de un poeta exquisito

En el 150 aniversario de su nacimiento, reunimos diez datos que desmitifican al poeta más famoso del orbe hispanoamericano.
Este 18 de enero se celebran 150 años del nacimiento de Rubén Darío.
Este 18 de enero se celebran 150 años del nacimiento de Rubén Darío. (Notimex)

Ciudad de México

Se podría decir casi por unanimidad que Rubén Darío es el poeta más famoso de la lengua española. Este 18 de enero los amantes de las letras celebran 150 años de su nacimiento.

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De manera inaudita para un escritor de tal magnitud, el nicaragüense vivió una vida atribulada y repleta de carencias. En MILENIO reunimos esa y otras curiosidades sobre el poeta más exquisito de la lengua, que lo hacen parecer un completo desconocido en comparación con el hombre que escribió: La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa¡ / Los suspiros se escapan de su boca de fresa.


  • Nunca fue dueño de su propia casa: a pesar del reconocimiento que se ganó con la poesía, tenía dificultades para administrar su dinero, lo que le negó, entre otras cosas, la posibilidad de poseer una casa.
  • Era un viajero incansable: Que no fuera dueño de su propio hogar se debe, en buena medida, a su amor por las millas recorridas. Pasó la mayor parte de su vida entre Madrid, París, Buenos Aires y Nueva York.
  • Tenía tres trabajos simultáneos: Además de sus labores literarias, era corresponsal del periódico porteño La Nación y cónsul nicaragüense en España.
  • Su obra es un desastre bibliográfico: Las dificultades financieras que enfrentó provocaron que con frecuencia se obligara a publicar sus textos periodísticos como libros. Son tantos los volúmenes publicados que no existe una cronología exacta de sus poemas.
  • Su libro más famoso tiene dos versiones que se contradicen: Existen dos versiones de Azul… —considerada la obra iniciadora del modernismo—, una guatemalteca y otra chilena. Hay inconsistencias en los textos, pero lo curioso es que la edición de ambos fue supervisada personalmente por él.
  • Plasmó su alcoholismo y sus problemas de sobrepeso en un poema: En la “Epístola a la señora Lugones” —dedicada a la esposa de su amigo Leopoldo Lugones— hay dos versos que dicen: ¡Y tan buen comedor que guardo bajo mi manto! / ¡Y tan buen bebedor guardo bajo mi capa!
  • Con frecuencia lo afectaban los conflictos aspiracionales: Cuenta Álvaro Enrigue en Valiente clase media que en 1884, cuando el presidente de El Salvador le preguntó qué era lo que más deseaba, Darío Respondió: “Quiero tener una buena posición social”.
  • Le debe su pasión por las letras a su tía abuela: Aprendió a leer más o menos a los tres años gracias a que su  tía  abuela Bernarda se encargó de enseñarle el sonido de las letras y señalarle los signos del abecedario. Poeta precoz, al fin.
  • Era un mujeriego irredento: Se enamoró por primera vez a los 14 años. El objeto de su afecto fue una joven llamada Rosario Emelina Murillo, quien inspiró su novela Emelina. En 1890 se casó conRafaela Contreras, con quien tuvo a su primer hijo, Rubén. Tiempo después se enamoró de Francisca Sánchez, una mujer de clase baja con la que vivió en París.
  • Murió por alcoholismo y con alucinaciones: Su muerte prematura a los 49 años ocurrió entre frecuentes episodios de ansiedad, alucinaciones y un caso crítico de alcoholismo.


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