Sergio Ramírez se sienta a la mesa con Rubén Darío

Una reflexión acerca de la confluencia de la literatura y el universo culinario en la refinada personalidad del poeta modernista.
“La cocina es un asunto literario, inseparable de la vida”: Ramírez.
“La cocina es un asunto literario, inseparable de la vida”: Ramírez. (Javier García)

México

Al nicaragüense Rubén Darío se le considera uno de los renovadores de la poesía escrita en español, pero hay facetas que aún es necesario revalorar sobre su vida y su obra: una de ellas referida a su labor periodística y otra su relación con la cocina, a través precisamente de sus crónicas.

Lo anterior es un convencimiento de su compatriota, el también escritor Sergio Ramírez, autor del libro A la mesa con Rubén Darío (Trilce Ediciones/UANL/Universidad Autónoma de Sinaloa, 2016), mediante el cual hace una reflexión acerca de la confluencia de la literatura y la comida en la refinada personalidad del poeta modernista.

“La cocina es un asunto literario, porque también es un asunto inseparable de la vida de todos nosotros. Hay unos que no escriben de la cocina porque no son escritores, pero hacen de la cocina  parte de su vida y del gusto por comer también. Estamos acostumbrados a nuestros propios hábitos culinarios, pero también buscamos lo distinto, a lo que pertenece a otras culturas.”

Lo que se pretende en el libro es combatir el concepto de que la cocina es algo oculto, que no merece atención y debe estar fuera de la vista pública.

“Rubén Darío ve a la cocina siempre dentro de ese sentido de la modernidad; cuando llega a Francia, la cocina era una de las bellas artes, no se le vía con desprecio, sino como parte fundamental de la cultura y, a partir de ahí, es que comienza a utilizar esa legitimidad que la cocina tiene y a hablar en sus escritos de la cocina francesa, pero también de la española o de la italiana, para volver a sus raíces con la cocina caribeña, latinoamericana y nicaragüense”.

En A la mesa con Rubén Darío, Sergio Ramírez hace una reflexión sobre el arte del buen comer, al tiempo de incluir más de 50 recetas que el poeta comentó en algunas de sus obras, sobre todo en sus textos periodísticos, una labor en el que escribió alrededor de 700 crónica s, de diversos temas.

“Un escritor está compuesto de distintas facetas que lo revelan como ser humano. A Darío se le reconoce como bebedor, a veces hasta el exceso, y veía a la comida como algo para el disfrute de la vida. Pero esto del alcoholismo en Rubén Darío hay que tomarlo en el contexto de que él se ganaba la vida duramente como un periodista y sabía que tenía que sentarse a la mesa a escribir sus crónicas, porque de lo contrario no comía. Tenía que ganarse con el sudor de sus sesos, como él decía: la comida y su vivir”.

El centenario de Darío

2016 fue el año del centenario luctuoso de Rubén Darío. Se hicieron algunas actividades en el ámbito hispanoamericano, pero quizá no con la profundidad que su vida y su obra merecían, como reconoce Sergio Ramírez.

“Me parece que se dispersó bastante el homenaje, debió haber sido más relevante. Creo que la primera falla fue del gobierno de Nicaragua, aunque se hicieron cosas notables como la edición conmemorativa de las Academias, y he encontrado en las mesas de las librerías reediciones de la poesía de Rubén Darío, lo cual nos demuestra que sigue siendo contemporáneo, que es lo que hace a un clásico.”

Sin embargo, desde su perspectiva, una de las facetas que se deben recuperar de Darío es al periodista, al cronista, un aspecto suyo muy importante, porque “fue fundamentalmente un periodista, no olvidemos eso”.