La Sinfónica de Cartagena: un proyecto de vida

Durante el Festival Internacional de Música de Cartagena, se presentó el proyecto que busca que los jóvenes encuentren en la música un medio de vida.

Cartagena de Indias

No todos vienen de zonas marginadas de Cartagena, pero la gran mayoría tuvo su primer encuentro con la música clásica apenas hace unos años gracias a los talleres y a las presentaciones del Festival Internacional de Música de Cartagena, entre cuyos objetivos está la formación nuevos públicos y músicos.

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Es así que se creó la primera generación de la Orquesta Sinfónica de Cartagena, que fue presentada en la zona portuaria de este rincón del Caribe.

Como parte de su programación, en 2011 la Fundación Salvi y la Fundación Puerto de Cartagena unieron esfuerzos para brindar oportunidades a jóvenes músicos de Cartagena. Desde el principio se plantearon el reto de acompañarlos en su proceso de formación. Sin embargo, los trabajos comenzaron a realizarse antes: en 2002, en un barrio llamado Zapateros se constituyó un centro de formación orquestal.

Se impartieron talleres de formación musical y se montaron obras del repertorio universal y de la música colombiana con 156 niños: 29 de ellos participaron en el coro, 25 formaron parte de la sección de violines, cinco aprendieron instrumentos melódicos y nueve más los de percusión.


De acuerdo con Julia Salvi, presidenta de la Fundación Salvi e impulsora del festival, el trabajo contribuye desde dos aristas al desarrollo cultural y social en Colombia: no sólo en la parte artística, sino específicamente en la social, pues desde "el punto de vista artístico se buscará conformar una orquesta profesional".

"Y desde el punto de vista social, se generan oportunidades de desarrollo para la transformación positiva de la juventud cartagenera. Se trata de darle la oportunidad a los jóvenes para que encuentren en la música un medio de vida.

De esa manera se aprovechó una de las actividades ya emblemáticas del festival: el concierto en el Puerto de Cartagena —considerado como uno de los más importantes de la zona del Caribe—, donde entre los miles de contenedores que se reciben todos los días se construyó un escenario para recibir a cerca de tres mil espectadores que atestiguaron el nacimiento de la Orquesta Sinfónica de Cartagena, con un programa en el que se incluyó una obra del mexicano Arturo Márquez, Conga del fuego, además de la participación del cuarteto de Renato Borghetti, de Brasil, y el trío del francés Vincent Peirani.

La importancia que ha adquirido el festival en la ciudad es tal que ya se plantea la posibilidad de declararlo Patrimonio Cultural de Cartagena, como una manera de reconocer las aportaciones que, con el paso de las ediciones, ha dejado el encuentro musical a la ciudad y a sus habitantes.

 

[Vista aérea del Puerto de Cartagena]


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