¿Quiénes son los niños terribles?

Precocidad, rebeldía y transgresión son características que describen a los ‘enfants terribles’ de esta lista.
Arthur Rimbaud
Arthur Rimbaud (Especial)

Ciudad de México

La acepción de niño terrible proviene del francés enfant terrible. Surgió a partir de la novela Les enfants terribles, publicada en 1929 por el multifacético artista francés Jean Cocteau (1889-1963). Es la historia de la compleja aventura de dos infantes misteriosos y oscuros, Elizabeth y Paul, quienes se aíslan del mundo y conforme crecen se involucran en situaciones emocionales complejas y en prácticas sexuales desafiantes, que representan una ruptura de las normas y convenciones sociales.

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A partir de entonces se considera un enfant terrible a todo aquel joven artista o personaje que con precocidad convierte su vida y su obra artística en una expresión de rebeldía y desafío y transgrede los convencionalismos estéticos y vitales de una sociedad.

El ejemplo recurrente de un niño terrible es el del poeta maldito, Arthur Rimbaud (1854-1891), quien apenas a los 19 años ya había transformado la literatura francesa con sus libros Una temporada en el infierno e Iluminaciones, además de romper los convencionalismos sexuales en su relación con el poeta Verlaine, vivir “un largo e inmenso desarreglo de todos los sentidos”, y huir a Asia para convertirse en traficante de armas. Murió en Marsella a los 37 años.



En la literatura mexicana hay un equivalente a Rimbaud: el poeta bohemio y decadentista Bernardo Couto Castillo (1879-1901), quien murió apenas a los 21 años, sin quedar claro si fue a causa de una neumonía o por suicidio, en un bar de mala muerte curiosamente llamado “La puerta falsa”. Hijo de un diplomático mexicano, Couto viajó a Europa a temprana edad, donde recibió a influencia estética y vital de los simbolistas franceses, incluido el consumo de ajenjo, opio y hachís. Escribió un libro titulado Asfódelos, nombre dado en la mitología a las flores en el camino al inframundo, título que hace obvia referencia al poemario Las flores del mal, de Charles Baudelaire. En México, Couto perteneció al movimiento modernista y fundó de la Revista Moderna junto a Nervo, Tablada, Gutiérrez Nájera y González Martínez.



Otro niño terrible de la literatura mexicana fue, sin duda, Jorge Cuesta (1903-1942), poeta perteneciente a ese grupo literario de niños terribles conocido como Los Contemporáneos (Villaurrutia, Novo, Owen, Gorostiza). Después de escribir una obra de inteligencia deslumbrante, como su poema largo “Canto a un dios mineral”, Cuesta comenzó sufrió alteraciones mentales intensas. Químico de profesión, experimentó diversas sustancias en su cuerpo y luego de algunas permanencias en el pabellón psiquiátrico terminó por emascularse y suicidarse en el hospital.



El eterno niño terrible del arte mexicano fue durante muchos años el artista plástico José Luis Cuevas (1931). Nacido en la Ciudad de México, Cuevas recorrió desde niños la urbe de donde obtuvo los motivos principales de su obra pictórica y escultórica: indigentes, prostitutas y enfermos mentales. Autodidacta genial, a los 10 años ingreso a la Escuela La Esmeralda, luego estudió grabado y antes de los 20 años ya daba clase. Es el representante más visible de la llamada Generación de la Ruptura, y fue quien encabezó las críticas al muralismo mexicano, a Rivera, Orozco y Siqueiros, por considerar su temática nacionalista ya rebasada en los años cincuenta. Se le atribuye el haber “bautizado” como Zona Rosa al corredor turístico del Paseo de Reforma en los años sesenta, donde instaló un mural efímero y organizo happenings de apoyo al movimiento estudiantil de 1968. Picasso compró varias obras de Cuevas, a quien se considera el mejor dibujante mexicano del siglo XX.



En otros ámbitos de la creación y otros países, también se han distinguido estos genios precoces con algo de malditos, que bien caben en la acepción de niños terribles. El actor y cineasta Orson Welles (1915-1985) cobró fama rápidamente por su versátil genialidad, que abarcó el radio, el teatro y el cine. A los 23 años trascendió mundialmente su representación radiofónica de la novela de H.G. Wells La guerra de los mundos, que ocasionó paranoia e histeria en los Estados Unidos, donde los radioescuchas pensaron que efectivamente había una invasión alienígena. Poco después, a los 26 años, Welles creó, dirigió y actuó una de las cintas consideradas entre las 10 mejores de la historia, El ciudadano Kane (1941), obra premonitoria del futuro de los corporativos de comunicación.



Otro niño terrible de muerte prematura fue el legendario actor James Dean (1931-1955), quien con sólo tres revolucionarias cintas (Rebelde sin causa, Al este delparaíso y Gigante), tocó el fondo de todo el sistema de producción cinematográfica de Hollywood y transformó asimismo las técnicas actorales con sus interpretaciones. Dean murió en un accidente automovilístico a los 24 años.



El ámbito del rock está plagado de niños terribles, si pensamos en tantos artistas geniales pero igualmente muertos precozmente, antes de los 30 años, no sin antes haber dejado una obra memorable, como Jim Morrison y, desde luego, también una mujer enfant terrible, Janis Joplin.



¿Y tú, recuerdas algún personaje o artista que sea un verdadero niño terrible? Te invitamos a hacer tu lista.


AG