Perelló, el incitador y ex líder del movimiento del 68

Activo miembro del movimiento estudiantil de 1968, animador impetuoso de la libertad de expresión y polémico personaje recordado por sus comentarios sexistas.

Ciudad de México

Trasgresor pero provocador, libre pero incómodo, políticamente incorrecto pero indiferente incitador, defensor de audiencias pero agresor de las mismas, militante del Partido Comunista Mexicano (PCM) que devino en profesor universitario. Cada paradoja se ajusta de cierto modo al perfil de Marcelino Perelló, que murió este sábado a los 73 años.

Quienes lo conocieron de años le reconocen su notable presencia en el movimiento estudiantil del 68, como representante de la Facultad de Ciencias de la UNAM ante el Consejo Nacional de Huelga.

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Miembro del PCM desde 1965, Perelló fue detenido el 27 de julio de 1968, un día después de que se realizara una manifestación convocada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET). Su detención ocurrió durante el allanamiento que la policía hizo a las oficinas del partido, en un acto que él calificó como “cacería de comunistas”. Fue liberado un día después, tras ser interrogado.

Tras sus comentarios sexistas, Perelló continuó su programa en línea, pero la opinión pública ya lo había condenado a un sepulcro mediático

En los albores de 1969, huyó a Europa y se impuso un exilio que lo llevaría a vivir en  Francia, Rumania —donde se graduó como matemático y obtuvo una maestría en Ciencias— y Barcelona, en casa de su hermana, Edelmira Perelló.

Regresó a México en el telúrico año de 1985. Dedicó sus días a la docencia universitaria: primero en la Universidad Autónoma de Sinaloa, luego la de Puebla y finalmente en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde, hasta hace unas semanas, estaba matriculado como Profesor de Asignatura A.

                                [Foto: Archivo MILENIO]

En 2002 apoyó con vehemencia al Comité Nacional de Rescate de la XELA, emisora cuya programación había sido sustituida por una, supuestamente más atractiva, barra deportiva, ante la protesta de cientos de radioescuchas fieles a “La estación de la buena música”.

Pasó varios años alejado de los reflectores, dividiendo su tiempo entre la cátedra, la opinología escrita en medios de comunicación y la locución, hasta que en abril de este año atrajera encarnizadas críticas —contables por centenas— por un evento, que se produjo apenas unos meses antes de su muerte, y que cifrará el recuerdo que la mayoría tendrá de él: el locutor de Radio UNAM que exhibió su carácter misógino al culpar a una joven de su propia violación.

El ex líder estudiantil hizo declaraciones sexistas y misóginas sobre el caso de Daphne —joven veracruzana que fue abusada sexualmente por tres adolescentes conocidos como Los Porkys— en su programa Sentido contrario, entonces transmitido en la emisora universitaria.

“Tampoco eso […] de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso. La violación implica necesariamente verga, si no hay verga no hay violación. O sea, con palos de escoba, dedos y vibradores no hay violaciones, hay una violación a la dignidad, si tú quieres, pero de esas hay de muchos tipos, igual que si te embarran la cara con mierda de caballo, pues sí, obvio" dijo el 28 de marzo.


Poco después, Radio UNAM informó que su relación con Perelló finalizaba: “Además del lenguaje misógino y sexista utilizado, el discurso de Marcelino Perelló se opone a los valores promovidos por esta casa de estudios”, comunicó. Y el programa fue cancelado.

Después de "ratificar sus palabras", Perelló intentó continuar sus transmisiones en otros medios —vía streaming, en Facebook Live, etcétera—, pero la opinión pública ya lo había condenado —y con razón— a un pequeño sepulcro mediático.


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