El teatro de los milagros: un Cervantes a pureba de tontos

Cuentan que la ópera El teatro de los milagros sólo puede ser vista por hijos legítimos. ¿Te atreves a poner a prueba la pureza de tu sangre?
El montaje fue llevado a escena por la Ópera del Teatro Colón.
El montaje fue llevado a escena por la Ópera del Teatro Colón. (Foto: Nelly Salas)

Guanajuato

El Teatro Juárez recibió el estreno en México de la ópera El teatro de los milagros de Hans Werner Henze, inspirada en la obra de Miguel de Cervantes, y llevada a escena por la Ópera del Teatro Colón.

Con la dirección del barítono Marcelo Lombardero,  uno de los directores más creativos y representativos de América Latina y del Cono Sur, la obra le rindió un tributo al escritor de Alcalá de Henares, en el 400 aniversario de su fallecimiento.

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Lombardo narró las acciones de una compañía de teatro conformada por dos integrantes, el director y su ayudante: Chanfalla y Chirinos, quienes anuncian que su espectáculo sólo puede ser visto por aquellos espectadores que hayan sido engendrados legítimamente por padres cristianos, es decir los hijos bastardos no tienen esa posibilidad. 

Entonces, todos fingen ver lo que no que existe con tal de no descubrirse hijos ilegítimos, hasta que llega un soldado a pedir alojamiento y sustento para su tropa, y como él no ve nada de lo que todos dicen ver, entonces lo consideran un bastardo y se deshacen de él.

Es la primera vez que se monta en México El teatro de los milagros,cantada en español y rítmicamente con medidas perfectas que encajaron con la música interpretada por la Camerata de Coahuila.

Para hacer esta su primera ópera, Hans Werner Henze se basó en la obra de Cervantes, la compuso en 1948, pero la estrenó en Heidelberg en 1949.

Broadway en el Cervantino

La ópera Mahagony, de Kurt Weill, consiste en una serie de canciones que musicalizó con textos de Bertolt Brech. Aquel era el adelanto de la gran ópera que se escribió después, sobre el ascenso y caída de la ciudad de Mahagony.

Al espectador del Cervantino este montaje le refirió a las comedias al estilo Broadway, por la escenografía, la música , la iluminación y la actuación.

Octavo Sosa, quien fue director de Ópera de Bellas Artes, y actualmente es historiador y crítico de este género musical, explicó a MILENIO que es la música que se escuchaba en los cabarets de los años 30, antes del ascenso de Hitler al poder.

"Al propio Hitler le parecía terrible esta música de Weill, porque era modernísima para la época, él murió de 50 años y nunca tuvo ningún empacho para decir lo que escribió".


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