Un carnaval de animales invadió el Cervantino

Brincan como canguros, aletean como mariposas y andan en monociclos: los integrantes de la compañía Circa son capaces de transformarse en personajes de jungla y convertir el escenario en un carnaval.

Guanajuato

La compañía australiana Circa había prometido “mostrar las maravillas y animales del mundo”. Eso dijo Todd Kilby, uno de sus integrantes, antes de presentar el espectáculo Carnaval de los animales, dirigido por Yaron Lifschitz, como parte del programa Cervantino para niños.

Pero antes de que dieran las 17:00, la verdadera jungla se percibía afuera del Auditorio del Estado, en Guanajuato. Chicos y grandes se notaban desesperados por no tener acceso al recinto.

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Una vez adentro —después de que a las 17:26 llegara el aviso de que el show se retrasaría “un poco” debido a problemas técnicos—, el telón comenzó a moverse. Pero no había animales por ningún lado; lo que sí se veía eran niños jugando con el celular y uno que otro adulto descansando los parpados.

En la carpa de Circa caben todos los animales del reino, hasta el temible tiburón


Los movimientos del telón se hicieron más evidentes: eran los técnicos afinando los últimos detalles. De pronto, entre chiflidos impacientes, un “hola” en la voz de un niño en el público cruzó el Auditorio. A su grito le siguió una tormenta de aplausos, porque estaban por comenzar las acrobacias, transformaciones y grandes proyecciones multimedia de las que habían hablado Todd y sus compañeros Bridie Hooper y Nathan Boyle en entrevista.

Carnaval de los animales está basado en un conjunto de piezas de Camille Saint-Saëns. La complicidad de las palmas con que los asistentes acompañaron la música del compositor francés sugirió que la irritación por la espera había quedado en el olvido.

Perros, gatos, peces, gusanos, gallinas, lobos, mariposas y tigres fueron reinterpretados por los siete actores de Circa, quienes vestían con la elegancia del blanco y negro, pero portaban, también, el infaltable chispazo rojo en la nariz que caracteriza a todo aquel que vive en el maravilloso mundo del circo.

Lo que tampoco podía faltar era el riesgo, pues aunque estos australianos están convencidos de que antes la gente se sentía atraída al circo por el peligro que representaba trabajar con animales de verdad, Nathan Boyle afirmó que en Circa el riesgo lo corren ellos con sus acrobacias.

Y quedó claro después de ver cuerpos atravesando aros, pirámides humanas y saltos de cuerda doble, no sólo con dos cuerdas, también con dos personas: uno sobre los hombros del otro, con la ternura de un conejo que salta sin mostrar mayor esfuerzo.

En la carpa de Circa caben todos los animales del reino, hasta el temible tiburón inflable que nadó entre mares de niños para… besarlos.

El circo es dolor y libertad

Para los integrantes de esta compañía fundada en 2004, la interacción con el público es muy importante, pero sobre todo con los niños, pues les emociona convivir con ellos y compartir su sonrisa. Todd cree que “muchas veces como adultos tenemos capas que no nos permiten expresarnos de manera espontánea, pero con los niños no sucede eso y para nosotros es muy emocionante”.

Antes de dar la primera función del Carnaval de los animales en el Cervantino, Bridie recordó que en alguna ocasión un espectador le dijo que parecían gitanos y eso le hizo darse cuenta que para muchos el circo es todavía una actividad que parece lejana a nuestros tiempos y que no todos ven el circo como ellos lo hacen. “Libertad, expresión, algunas veces dolor y conexión con la humanidad”, así lo definen Todd, Nathan y Bridie.

Después de contorsionarse en infinitas posiciones y transformarse de un tierno gatito a un gran elefante, los integrantes de Circa despidieron el Carnaval de los animales como lo hacen los más entrañables shows de circo: con una fiesta de globos rebotando entre el público.

Carnaval de los animales se presenta de nuevo hoy a las 12:00 y 17:00 horas en el Auditorio del Estado, como parte de las actividades para niños en la edición 44 del Festival Internacional Cervantino.


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