Un hecho de violencia ha estremecido al municipio de Anorí, Colombia, donde una joven de 25 años de edad, identificada como Kelly Echeverry fue apuñalada por su novio mientras se encontraban en un bar.
El ataque ocurrió el 31 de diciembre, donde la mujer fue agredida con un arma blanca. De acuerdo con las primeras hipótesis de las autoridades, el presunto responsable sería su pareja sentimental y el móvil estaría relacionado con un conflicto de tipo pasional.
De acuerdo a medios locales, testigos que, en lugar de auxiliar a la víctima, se limitaron a grabar la agresión con sus teléfonos celulares. En esas imágenes se observa a un hombre con gorra roja, pantalón azul y camisa negra, arremetiendo en repetidas ocasiones contra la joven.
Novio se entrega a las autoridades
El presunto responsable se entregó voluntariamente a las autoridades pocas horas después del ataque y actualmente enfrenta proceso judicial por feminicidio agravado. La Secretaría de Gobierno aseguró que se brindará acompañamiento a la familia de la víctima y que se fortalecerán las rutas de protección para mujeres en riesgo.
Asociaciones y organizaciones exigen justicia
Desde la alcaldía de Anorí, la administración municipal emitió un comunicado en el que expresó su rechazo absoluto al crimen. “Este hecho nos golpea como sociedad y nos recuerda con crudeza que la violencia contra las mujeres sigue arrebatando vidas y sueños”, señalaron las autoridades locales, quienes fueron enfáticas al afirmar que “no fue un accidente, fue violencia, fue indiferencia, fue un feminicidio”.
Uno de los aspectos que más ha conmocionado a la opinión pública es el testimonio de las autoridades sobre la reacción de quienes presenciaron el ataque. Isaí Cortés, secretario de Gobierno de Anorí, lamentó que varias personas observaran la agresión sin intervenir y se limitaran a grabar con sus teléfonos celulares. “Esto nos debe llamar como sociedad a la reflexión: nos hemos convertido en una sociedad indiferente e indolente ante el dolor y la tragedia ajena”.
Tras el crimen, la Secretaría de Gobierno confirmó que el presunto agresor se presentó voluntariamente ante las autoridades horas después de los hechos. El hombre quedó a disposición de la justicia y enfrenta un proceso de judicialización por el delito de feminicidio agravado, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer plenamente lo ocurrido.
Diversas organizaciones sociales también se sumaron al rechazo. La Asociación Campesina del Norte y Nordeste de Antioquia (ASCNA) advirtió que la pasividad frente a estos hechos convierte a la sociedad en “cómplice silenciosa de la barbarie” y exigió el fortalecimiento real de las rutas de protección para mujeres en riesgo, especialmente en zonas rurales y apartadas.
LG