La radiación como método terapéutico contra diferentes tipos de cáncer vino a revolucionar hace más de 100 años a la salud mundial, pero aún es poco conocido su funcionamiento y cómo es que llega a salvar vidas al eliminar tumores, reducirlos, incluso quitar el dolor y disminuir algunos síntomas de cáncer.
Sobre todo el cáncer de mama, donde las radioterapias resultan el aliado perfecto al tratamiento posterior de quimioterapias, actuando como refuerzo cuando en algún organismo ese tratamiento solo no basta, echa mano de los rayos X que dañan el ADN de células a las que se le dirijan, por medio de un aparato acelerador lineal.
Al momento de que el especialista determina que la neoplasia o tumor en parte del busto de la paciente, inicia un estudio integral para determinar el tipo de tratamiento a seguir dependiendo la etapa de la enfermedad, ya sea por medio de una cirugía, quimioterapia o radioterapia, incluso ambas.
“Dentro del tratamiento contra el cáncer de mama, la radiación es primordial porque ayuda a disminuir la posibilidad de que el tumor regrese a donde estaba principalmente, ya sea en la mama frontal o en la región de los ganglios que se ubican en la axila”.
Informó que en todas las pacientes con cáncer mamario, en determinado momento llegan a requerir dosis de radioterapia, ya sea para reducir el tumor o como modo paliativo y mitigar así, los achaques de los tratamientos, esto gracias a un tratamiento a la medida de cada paciente.
“La misma radiación muchas veces evita en la mayoría de los casos que las pacientes pierdan su mama y que solo se realice una cirugía conservadora para retirar el tumor, con los mismos resultados que al retirar el órgano mamario”, explicó el radiooncólogo Jorge Miguel Jiménez López, adscrito al Centro Oncológico del Hospital Ángeles Torreón.
A diferencia de las quimioterapias, las cuales ingresan al sistema vía intravenosa y llega a todo el cuerpo dañando otras células, la radioterapia se aplica de manera directa a la zona a tratar mediante el acelerador lineal.
“Cuando se detecta una lesión maligna en glándulas mamarias el cirujano oncólogo determina si solo se extirpa el tumor y un mapeo de ganglios o de plano, quitar el seno por completo. Se procede al tratamiento de quimioterapia en 6 a 8 ciclos (5-6 meses) y junto a sesiones de radioterapia, se pueden tomar tratamientos adicionales ya sean hormonales o con terapias blanco”, explicó el especialista.
Historia de la radioterapia
Según los primeros experimentos con este tipo de rayos a finales del siglo XIV por parte del médico Emil Grubbe, descubrió que la radiación con Rayos X de alta energía hacía daño en células y tejidos, por lo que podría usarse con un agente terapéutico si se dirigía la radiación hacia un conjunto de células a eliminar, principalmente las relacionadas con tumores malignos, sin embargo era mal administrado y con daños a zonas sanas.
Al paso de los años se perfeccionaron las técnicas de aplicación de los rayos hasta tener en la actualidad aparatos de aceleradores lineales, con tecnología sofisticada capaz de dirigir el tratamiento de radiación de manera directa preservando los tejidos contiguos y reduciendo los efectos secundarios.
Así, mientras que en bajas dosis los rayos X son utilizados para apreciar el sistema óseo del cuerpo y de piezas dentales, en altas dosis de radiación sirven para eliminar tumores o reducir su tamaño.
La radiación se contagia
Existen algunos mitos sobre la radioterapia donde se llega a pensar que al finalizar cada sesión, el paciente aún lleva consigo algún grado de radiactividad a casa, sin embargo, a decir de Ivette Celaya Esparza, técnico oncólogo adscrita al departamento de radioterapias del la Clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este tipo de radiación no se contagia y el paciente puede convivir con su familia sin problema alguno.
“Este tipo de radiación no se contagia. Saliendo del tratamiento la paciente puede regresar a su casa sin algún resto de radiación y convivir con la familia, incluso cerca de mujeres embarazadas y niños”, compartió Celaya Esparza, quien atiende alrededor de 40 pacientes por semana.
Cada día hay un paciente en su primera radioterapia. Ella es testigo de cómo los rayos X de alta potencia llegan a curar los malestares de pacientes que tienen cáncer metastásico y que requiere radiación de manera paliativa a fin de reducir las dolencias producidas por lo avanzado de las etapas tumorales, que ya se extendieron hacia otros órganos, sobre todo al ser un servicio gratuito.
Una serie de 25 sesiones de radioterapia en un hospital particular llega a costar una cifra mayor a los 200 mil pesos, por lo que mujeres con escasos recursos diagnosticadas con cáncer mamario tienen la oportunidad de recibir este tratamiento, sin embargo no cubre otros gastos como medicamentos.
“Que exista un acelerador lineal de alta tecnología en el IMSS es de gran ayuda para pacientes, no solo de la región Lagunera, sino de otros estados como Chihuahua y Zacatecas, quienes pueden recibir el tratamiento para los tumores o para mitigar dolores cuando ya hay metástasis o sangrados”, compartió.
La radióloga explicó que el proceso para realizar radioterapias inicia con una simulación mediante una tomografía a la paciente, a fin de delimitar los órganos alrededor de la parte afectada, se hace una reconstrucción tridimensional y así determinar por dónde entrarán los rayos con la dosis adecuada, siempre con la misma posición del paciente en cada sesión pues se programa el acelerador lineal de acuerdo a la persona.
“Después de la simulación con las tomografías, se delimita el área y se hace un plan a base de esas referencias. Se pasa al paciente al acelerador lineal, con la misma posición y los mismo accesorios que se usaron en las tomografías, es exactamente lo que se le colocará, el cuerpo de tal modo, los dedos entrelazados, con o sin descansa pies. La simulación se tiene que reproducir”, añadió.
