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Una maestrita puede hacer un cambio: Delfina Gómez

La candidata de Morena a la gubernatura del Edomex dijo que sus contrincantes la atacan porque no entienden que "la hija de un albañil" pueda llegar a gobernar.

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La voz de Delfina Gómez tiene algo que te hace regresar a la escuela, hablar con ella es como hacerlo con un profesor preocupado por sus alumnos: escucha pacientemente y responde las dudas. Antes estaba frente a grupo, ahora es la candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México.

Con 30 años de experiencia en la docencia y una incipiente carrera política, sus contrincantes la han llamado "maestrita" y títere de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, asegura que "esa maestrita de quien decían que le falta, no le faltaron deseos por trabajar por la gente, y si eso lo pude hacer a nivel Texcoco, lo puedo hacer a nivel estado".

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Viste de forma sencilla, casi con uniforme de campaña: camisa blanca de manga larga, pantalón negro y chaleco vino, color distintivo de su partido. El maquillaje es sobrio, sólo un poco de rubor, cejas delineadas y labios terracota.

Hija de un albañil y de una ama de casa, asegura que ella sí es cercana a la gente, porque no tiene linaje político, y tiene "el deseo de demostrar que se puede hacer una política diferente".

Sin embargo, sus detractores la critican porque cuando fue alcaldesa de Texcoco, de 2013 a 2015, en la nómina municipal estaban varios familiares de Higinio Martínez, señalado como su padrino político y quien la sucedió en el cargo en 2015.

La precampaña y la campaña no la han agotado. Dice que toma fuerza de la gente, de los jóvenes, que le recuerdan a sus estudiantes.

"Pensamos que ya no nos iba a hablar", le dicen sus ex alumnos cuando la ven en los mítines. Delfina les responde que eso es imposible.

— ¿Extraña a sus estudiantes?

— Sí, mucho, dice con cierto aire de nostalgia y con la mirada perdida, como si recordara estar frente a un aula.

Su proyecto de vida era jubilarse como maestra y hacer trabajo social en alguna zona de México o de África. Sin embargo, dice, las carencias de la gente la impulsaron a la política, actividad que no ve tan distinta a la docencia pues ambas son para servir a los demás.

Asegura también que la política no la ha cambiado, por eso, cuando fue diputada federal viajó siempre en Metro y autobús, como cuando era maestra.

Su huella en Texcoco

En la Ciudad de México no todos la reconocen, pero asegura que en Texcoco la gente no le da ni un minuto de descanso, se arremolina a su alrededor, la saludan, le gritan: "¡Maestra! ¡¿Cómo está!?".

Reconoce que le faltaron cosas por hacer en el municipio, como la construcción de un centro de capacitación para personas con discapacidad y un refugio para animales, pero destaca entre sus logros la infraestructura cultural y la profesionalización de los policías sin que tuviera que adherirse al Mando Único.

El secuestro pasó de 11 caso en la administración previa a 14 durante su gobierno, hecho que sus detractores usan para cuestionar su estrategia de seguridad.

Su mayor temor, el abstencionismo

Delfina va bien en las encuestas rumbo a la elección de gobernador, pero teme al abstencionismo, así como un maestro a la poca participación en clase.

"Me preocupa que se pueda dar un abstencionismo, que la gente no ejerza su derecho a elegir, porque la participación social para mí es muy importante, es el factor esencial de toda democracia".

En las elecciones de 2011, el abstencionismo en el Estado de México fue de 53.85 por ciento.

Para que esto no se repita en la próxima elección, dice que quiere escuchar a la gente, recuperar su confianza, mejorar la seguridad y dar mayores oportunidades a los jóvenes.

"Yo sí quiero gobernar con todo el amor, como siempre lo he hecho, y con toda la participación social", asegura.

"Nadie da la cara por Delfina"

Aunque Andrés Manuel López Obrador protagoniza cada spot de Morena, Delfina no ve al dirigente del partido ni como amenaza ni como beneficio.

"Nadie va a poner la cara por Delfina, si yo me equivoco, yo tengo que asumir mi responsabilidad, y si yo logro un objetivo, yo sé que lo hice".

Asegura que el tabasqueño es un apoyo y, pese a que comparte su proyecto de nación, "él tendría que hacer su trabajo, yo espero que haga un buen trabajo para lograr su objetivo, que es lo que también quiero que sea nuestro Presidente, pero él tendrá que hacer esta parte, y yo estoy haciendo lo mío".

Sobre la guerra sucia en su contra, dice que es una señal de que sus contrincantes "están nerviosos".

"Si Delfina no fuera una posibilidad en potencia de lo que ahorita está aspirando, a lo mejor no me tomarían en cuenta, como a muchos ciudadanos que no los toman en cuenta", dice con un ligero tono de enojo en su voz que esconde detrás de una sonrisa.

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Su principal fortaleza, asegura, es hablar con la verdad. Su defecto, entre los muchos que dice tener, es ser muy necia y obstinada.

"A veces es un defecto porque he aprendido que en la vida ser necia y caprichuda a veces te hieres más tú que al otro".


JASR

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