Junto a estas formas de nombrar la violencia coexisten otra serie de discursos que al tiempo que enmascaran el derramamiento de sangre, instituyen la total negación del otro. Es decir, mientras por un lado asoman las imágenes naturalizadas y las representaciones esencialistas que aún defienden la idea del ethos violento del sinaloense como forma de explicación de la criminalidad, por el otro abundan las interpretaciones simplificadoras que usan y abusan de los términos "crimen organizado", "pelea por la plaza", "ajuste de cuentas", "disputas por el territorio" para descalificar la inminencia de la muerte.
Sinaloa: las formas de nombrar la violencia
Los dichos del gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez (Malova), forman parte de un discurso oficial que sirve para justificar la incapacidad de las autoridades ante el problema de la inseguridad.
Ciudad de México /