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  • Lejos del glamour de asientos preferenciales: Sheinbaum vivió el triunfo de México en un parque popular de CdMx

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La mandataria disfrutó del inicio de la justa deportiva junto a unos niños. | Foto: Juan Carlos Bautista

La Presidenta se reunió con la multitud y parte de su gabinete en el Deportivo Los Galeana, ubicado en la Gustavo A. Madero.

No fue un jueves cualquiera. “Ya les aviso en un ratito. Hay que hacerla de emoción un poquito”, dijo, medio entre broma, la presidenta Claudia Sheinbaum desde temprano, en su conferencia. La mañana empezó así, con expectativa. Había mucho en el aire del jueves, un jueves que no se sentía normal.

Hasta las primeras horas de ayer, Sheinbaum se había reservado el dato sobre dónde viviría el momento que por tantos meses esperó este país y esta ciudad: la tercera inauguración de un Mundial de futbol y el primer partido, entre México y Sudáfrica, de esta justa deportiva con sedes compartidas.

“Vamos a tratar de ir al Zócalo, vamos a ver, dependiendo de cómo esté”, sorteó las preguntas de la prensa. La zozobra que vivió la Ciudad de México en los días previos, por protestas y movilizaciones de maestros disidentes y otros colectivos, creó un ambiente apto para estar en ascuas.

Pero Sheinbaum no estuvo en el Zócalo. Salió del Palacio Nacional apenas una hora después de que concluyó su conferencia diaria y se fue al norte de la capital.

Eligió el Deportivo Los Galeana, uno de los parques populares de la gran ciudad, en donde se instaló uno de los 18 Fan Fest que hubo en la Ciudad de México, para vivir este momento histórico del futbol mexicano.

El 26 se enmarca en la playera de Sheinbaum y en la historia del futbol mexicano

Allí, entre la gente, entre los vecinos de la alcaldía Gustavo A. Madero, la segunda demarcación más grande de la gigante urbe que nos acoge, lejos del glamour que da estar en los asientos preferenciales del recién remodelado Estadio Ciudad de México, como se le llama en estos días al indeleble Estadio Azteca, la Presidenta vivió la euforia y la pasión de ver al tricolor triunfar.

“Es un momento muy alegre, luego también se sufre, a veces, pero es un momento muy alegre”, había dicho la Presidenta durante La Mañanera, sin ocultar la dicha por la jornada que viviría y por haber sido ella quien, apenas dos días atrás, abanderara a los jóvenes seleccionados para representar a México, al México que ella tanto invoca y defiende.
“Son momentos en donde, al menos los minutos en que se desarrolla el partido, hay una emoción muy grande y hay que poner todos lo mejor; quien crea que la energía se junta y ayuda, pues puede creer eso”, comentó.

Y fue en Los Galeana en donde ella, quizá escéptica de esa energía que se concentra en el ambiente cuando juega la Selección, comprobó que esa fuerza invisible existe, que se materializa en playeras verdes, sin importar su modelo, antigüedad, marca y autenticidad, que ondea en banderas verde-blanco-rojo de cualquier tamaño, que se palpa en las sonrisas nerviosas y en las manos inquietas que surgen, espontáneas, cuando se está en frente de una pantalla de televisión y faltan unos instantes para que el balón comience a rodar.

Ella usó esa playera verde que une almas, con su apellido en la espalda “Sheinbaum” y un número 26, el 26 del año, el del año en que México volvió a hacer historia porque, por primera vez, ganó un partido inaugural, en su cancha, en su estadio, en su tierra, con su afición, que llenó el Azteca, pero que también colmó plazas públicas, medios de transporte, calles y conversaciones.

Allí estuvo, contagiada de ese furor que invade a los mexicanos cuando se trata de apoyar al equipo nacional de futbol, junto a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, e integrantes de su gabinete.

“En realidad, lo importante es que la Selección se sienta apoyada por todas y todos los mexicanos; de eso pueden tener la certeza, de que todas y todos los mexicanos, los 134 millones de mexicanos más los 40 millones que están en Estados Unidos, apoyan a la Selección”, afirmó también en su conferencia.

Sentada hasta el frente de la multitud que se concentró en Los Galeana, la presidenta de México fue una más de esos millones de mexicanos devotos.

La presidenta Sheinbaum acudió a ver el partido inaugural en la Gustavo A. Madero
Sheinbaum usó el número 26 en su playera. | Foto: Juan Carlos Bautista

Niños viven el primer Mundial junto a su Presidenta

En los primeros minutos del partido, e incluso antes de que arrancara, algo ocupaba su mente y su atención. Algo que le escribían por el teléfono celular, que la hacía tener un semblante serio, concentrado. Algo que también ameritó una llamada telefónica de unos cinco minutos antes de que iniciara el juego y otra, en el medio tiempo. Algo que también provocó que Brugada hiciera llamadas.

Pero ese algo se habrá solucionado o atendido porque, una vez que cayó el primer gol, se desvaneció un poco del rostro de la mandataria, pendiente de todo desde donde estuviera.

El primer tanto cayó a los nueve minutos de iniciado el partido… y el Mundial. La euforia se desparramó por todos lados. México iniciaba con el pie derecho.

Cuando cayó el gol, la Presidenta brincó de su asiento. Saltó de alegría, jovial, emocionada. Abrazó a Brugada, quien le prestó una bandera que agitaba, junto a ella, la secretaria de Cultura capitalina, Ana Francis Mor. La sonrisa se instaló en la cara de la mandataria.

Luego, vinieron varios intentos de un nuevo tanto sin éxito. Y, como ella misma ya había dicho, “a veces se sufre”, se llevaba las manos a la cara, a la cabeza, lamentaba el infortunio. Pero cayó el segundo gol. Y la alegría fue máxima.

La presidenta Sheinbaum acudió a ver el partido inaugural en la Gustavo A. Madero
La alegría por el desempeño de la Selección contagió a la jefa del Ejecutivo federal. | Foto: Juan Carlos Bautista

Sheinbaum gritó, celebró, como una auténtica aficionada. Festejó con los niños que la rodeaban. Cinco, seis niños, que desde el segundo tiempo fueron y se sentaron a sus pies, platicando con ella, contentos de conocerla, de estar en ese instante con la mujer más poderosa y más importante de este país, su país.

Desde las vallas, que rodeaban el sillerío, una mujer brincaba jubilosa. Intentaba capturar en su celular todo lo que estaba pasando con Sheinbaum y los niños. Era Fernanda Torres, una madre feliz de que sus dos hijos, Cedric, de ocho años, y Santiago, de 12, estuvieran allí, cerca de la presidenta.

“Estoy bien emocionada, nunca creí que mis hijos pudieran ver el Mundial en su país… ¡y junto a su Presidenta!”, dijo a MILENIO.

Habían salido de su casa desde antes de las nueve de la mañana, en la colonia Casas Alemán, para dirigirse al Zócalo y ver el partido en las pantallas del Fan Fest central, pero algo los hizo cambiar de opinión y optaron por el deportivo más cercano a su casa. Nunca se imaginaron que allí estaría Claudia Sheinbaum.

ksh

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Rafael Montes
  • Rafael Montes
  • Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Reportero desde 2008. En 2016 se incorporó al equipo de Grupo MILENIO para cubrir Política y asuntos especiales para diario, web y televisión. Aunque sus temas favoritos actuales son transparencia y rendición de cuentas, también le gustan las historias de la gran ciudad.
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